domingo, noviembre 18, 2007

SODA STEREO EN BOGOTA (III)

Hola Emanuel:


Uno de los momentos mas intensos del concierto fue cuando tocaron ésta canción:


EN CAMINO

SODA STEREO (1986)


Me gustaba mucho ésta canción de Soda, me gustaba por las imágenes, la forma de expresar el deseo y la ansiedad de amor en medio de la desesperación y desesperanza que ya sentía mi espíritu adolescente en el segundo tramo de los años ochenta, "en camino hasta el fin de siglo". No sólo la música de las canciones de Soda era bacana, también lo eran sus letras, por eso desde ese momento era mucho mas que un grupo exitoso, ya se estaba ganando un puesto como grupo de culto.

El concierto fue brutal, excesivo, desmesurado, con un derroche de energía colectiva que penetró en todas las pieles. La buena vibra bogotana ochentera del nuevo espíritu del rock: el rock latinoamericano.

Dos días después Soda se presentó en la Media Torta, allí nos encontramos los roqueros callejeros bogotanos. Emocionante, Soda Stereo en el corazón del Barrio Germania, barrio obrero de nuestra amada Bogotá.



1987. El rock en español entra con fuerza en Bogotá.


Ocho meses después Soda Stereo volvió a Bogotá y ya, en esos días, en julio de 1987, el rock en español era un fenómeno de masas, mucho mas que un fenómeno mediático, era algo sociológico. Una avalancha de grupos latinoamericanos y españoles nos invadió. La canción "Mil Horas" de los Abuelos de la Nada, cuyo cantante era el gran Andrés Calamaro, batió todos los records en las listas de música. Llegaron muchos, muchos grupos. Avalancha en la cual Soda Stereo era sin duda la avanzada, la vanguardia.

En Julio de 1987 "Persiana Americana" de Soda Stereo era el supertema del mundo roquero bogotano. Soda llenó la Plaza de Toros y al día siguiente llenó el extinto teatro Metro, en un fiestón increíble, lleno de la poesía, intensidad y excesos de la maravillosa mística andina bogotana, que dejó honda e imborrable huella en los seguidores de Soda Stereo en Bogotá. Dos días después remataron con un apacible cierre en la Media Torta, tocando "Signos" en los sagrados cerros bogotanos. El poder de Soda en vivo se pudo escuchar en toda su intensidad y plenitud en el álbum "Ruido Blanco", lanzado ese año·

En la radio bogotana no dejaban de sonar grupos de rock en español con formas y estilos para todos los gustos como Los Hombres G, Andrés Calamaro, Los Toreros Muertos, Los Prisioneros, Miguel Mateos, grupos bogotanos como Pasaporte o Compañía Ilimitada. También Joaquín Sabina, Miguel Ríos, Los Enanitos Verdes, Charly García cuyos "Raros Peinados Nuevos" ya se veían en las calles de Bogotá.



1988. El Concierto de Conciertos y el super álbum "Doble Vida".


El punto máximo y clímax se vivió en Bogotá con la aceptación social del Rock en Español que se dió con el legendario Concierto de Conciertos en septiembre de 1988. Fue el estallido final. El domingo 18 de septiembre Bogotá amaneció escuchando a la multitud cantando las canciones de Miguel Mateos en el Estadio El Campín. Curiosamente, a ese Concierto de Conciertos, al que trajeron a todo el top del Rock en español latinoamericano, no pudieron traer a Soda Stereo y a Andrés Calamaro.

Parecía que ya nada mas podía superar a tal hecatombe roquera de gran impacto musical y generacional, pero tan sólo un mes después, en octubre, Soda Stereo lanzó su álbum "Doble Vida" y reventó todos los pronósticos musicales y roqueros.


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PORTADA DEL ALBUM "DOBLE VIDA"

SODA STEREO (1988)


Para los sodamaníacos bogotanos sin duda "Doble Vida" fue un hit musical, un álbum de rock cosmopolita que trazaba la ruta Londres - New York - Buenos Aires. Canciones que hablaban de amor, sexo, placer, de estados de ánimo y estados mentales, visiones posmodernas de la realidad y de la vida, lugares fantásticos que sugerían sus poéticas imágenes. La sofisticación musical de Soda Stereo y sus letras iban mucho mas allá de lo que habían logrado con el álbum "Signos". "Doble Vida" nos enloqueció y nos puso a caminar de otra forma por las calles de nuestra ciudad.


DOBLE VIDA

SODA STEREO (1988)

"¡Todos tenemos una DOBLE VIDA!"


En noviembre de 1988 Soda Stereo se presentó en Bogotá, en la Plaza de Toros y tocaron los nuevos temas. Los seguidores de Soda en Bogotá ya éramos una pequeña multitud. Cuentan los sodamaníacos que asistieron a ese concierto, que fue algo hipnótico. Un man del colegio, al que llamaban "El Billi", dijo que fue tan intenso que hasta se vieron luces en el cielo. "Ovnis", dijo. "¿Ovnis?", dije, "¡no puede ser!". "¡Que va!", dijo otro man al que le decían "El Negro", "...quien sabe este man que se tomó", dijo.

El Billi y el Negro estudiaban en un colegio al que yo había entrado ese año. A mi madre le dio por sacarme de mi apacible antro, donde era tratado como un rey por el simple hecho de haber sacado un alto puntaje en una prueba de matemáticas que habían hecho en los colegios bogotanos. Le dió por sacarme de allí y meterme en un colegio de curas. Yo accedí porque estudiaría en la jornada de la tarde y así podría entrenar fútbol en la mañana.

En el nuevo colegio entré siendo un don nadie. Mi padre, y sobre todo mi abuelo, estallaron de furia cuando se enteraron de que estaba en un colegio de curas. Mi abuelo decía que desde la cúpula de la iglesia de ese colegio dispararon a los liberales gaitanistas, y al pueblo en general, la noche del nueve de abril de 1948 y durante los días posteriores. "Fueron los curas, cómplices de la matanza, ahí tienen todavía los balazos, vaya y los mira", decia mi abuelo. Y en efecto, antes de que me echaran logré treparme a la cúpula de la iglesia e ir hasta la parte superior, donde aún están los huecos de los balazos de esa noche. Me echaron de ese colegio porque, durante la fiesta de fin de año y graduación, me encontraron en un baño con una deliciosa niña, besuquiandonos, yo borracho, sintiendo por primera vez en mi vida, en la piel, el delicado y magnético cuerpo de una mujer. Y claro, porque además perdí el año. Por eso ésta canción la llevo tan arraigada en el corazón:


LO QUE SANGRA (LA CUPULA)

SODA STEREO (1988)

¡Te rescataré!

La Cópula que tanto cantamos y anhelamos en aquellos lejanos y adolescentes años


Que pena que me expulsaron, porque el colegio era bacano, a pesar de la rezadera, con un combo bacano de gomelos en mi año. Gomelos sodamaníacos, de chicle en la boca, zapatillas de marcas Reebok, Nike o Adidas, corte de cabello moderno, el famoso "honguito", a lo "Soda Stereo", o mejor, a lo "Soda", como el de Cerati en la portada de "Doble Vida". Y también eran muy rumberos. Mucha fiesta, mucha miniteca, la Non Plus Ultra, Discovery, Keops, muchos bazares, fiestas y minitecas de los colegios femeninos bogotanos, etc.

Aunque alcancé a vivir unas cuantas aventuras con ellos, yo no les seguía mucho el ritmo porque estaba dedicado al fútbol. Jugaba en un equipo que entrenaba en la cancha de Chigüiros que quedaba en el Barrio Modelia. Iba a entrenar dos o tres veces a la semana, en las mañanas, y en la tarde me iba a estudiar. Jugábamos los sábados o los domingos en diferentes campeonatos. Cuando no tenía partido trabajaba con Don Rodrigo, que había comprado el local de ropa y zapatos deportivos del frente. Siempre había algo que hacer.


1989. Año de muerte en Bogotá.


Perdí el año y me echaron del colegio. Mis padres se vinieron a vivir a Bogotá a comienzos del 89. Mi padre casi me mata cuando se enteró de que me había tirado el año. Mi vida dió un giro de 180 grados. Mi padre simplemente no estaba de acuerdo en que yo le dedicara mucho tiempo al fútbol, así que hizo hasta lo imposible para que me alejara de ese mundo.

Volví al colegio donde había estudiado antes pero todo era diferente. Los compañeros que tuve ya no estaban. Luché por seguir en el fútbol pero a final de ese año desistí. Debo anotar aquí dos poderosas razones para que ésto sucediera:

* Me encontré con Andreíta, en el mismo curso, la legendaria niña que había enloquecido a todos en el barrio, y ella me inició en los misterios irresueltos de los caprichos femeninos y del amor cuerpo a cuerpo.

* Descubrí el placer de la lectura y del cine, afición a la que empecé a dedicar mucho tiempo de mi vida.

A eso hay que sumar la desazón que se sintió en el ambiente del fútbol bogotano cuando se suspendió el campeonato de ese año. A medida que me alejé del fútbol conocí otros mundos, otra gente para la cual el fútbol no tenía la menor importancia. Empecé a ir a fiestas, a minitecas, a conocer mucha gente. También empecé a conocer mas a Bogotá, sus lugares culturales, el centro de la ciudad, los cineclubs, los museos, sus lugares de bohemia. Me sumergí en mi ciudad y su historia, recorrí cada rincón de mi querido Barrio Ricaurte, buscando los lugares donde habían ocurrido las cientos de historias que contaban los viejos gaitanistas del barrio, amigos de mi abuelo. Recorrí una y mil veces las calles bogotanas con ésta canción retumbando en mi cabeza.


LA CIUDAD DE LA FURIA

SODA STEREO (1988)


"Me dejarás dormir al amanecer ... entre tus piernas"

¡Cuántas veces cantamos ésta canción en el frío amanecer bogotano!


"La Ciudad de la Furia" éra mi canción favorita del álbum "Doble Vida". Escuchándola yo también me sentí otro hombre alado más que surcaba los cielos de la ciudad con la desazón en el alma. En su sonido retumbaba el eco de la urbe latinoamericana.

En 1989 se vivió intensamente en Bogotá, que también era una ciudad que tenía su destino de furia. Ese año mi amada ciudad y todos nosotros, los bogotanos fuimos duramente golpeados por la violencia del narcotráfico.

Bogotá y toda Colombia fue golpeada sin piedad, con atentados terroristas de los narcotraficantes, con asesinatos de líderes de izquierda como José Antequera, bajo el plan de exterminio de la izquierda adelantado por los Militares, que siempre ha existido en Colombia. Colombia golpeada duramente con el asesinato del líder liberal Luis Carlos Galán, asesinado por denunciar lo que ya se veía y sabía desde hace muchos años (desde los tiempos de López Michelsen): a los políticos liberales que habían vendido sus ideales al narcotráfico. Galán, asesinado por narcotraficantes aliados con líderes y miembros de su propio partido, el Partido Liberal, al mejor estilo de lo hecho con Jorge Eliécer Gaitán o "con Uribe Uribe"; como decía mi abuelo, "muerte a traición es lo que hay en el Partido Liberal", decía y se le aguaban los ojos al viejo.

Colombia y su mierda de historia querido Emanuel, porque en ese año 1989 vinieron mercenarios israelíes a entrenar a los grupos paramilitares de los narcos. Narcos aliados con las autoridades civiles y militares que cometieron muchos crímenes horribles. Narcos y políticos aliados con militares, policías y miembros de los organismos de seguridad del Estado. Alianza oscura que triunfó finalmente con la elección presidencial de Alvaro Uribe Vélez, hijo de Alvaro Uribe Sierra, terrateniente y socio del narcotraficante Pablo Escobar, primo en segundo grado de la Familia Ochoa, grandes narcotraficantes que junto con Escobar fundaron el célebre "Cartel de Medellín". Y de Medellín venían las bombas. ¡Que dolor Emanuel!.

Pablo Escobar, Rodríguez Gacha y los Rodriguez Orejuela eran los dueños del país. Les daban de comer a todos: políticos, empresarios, deportistas, militares, la iglesia, etc. Asesinaban a su antojo, actuando muchas veces con complicidad de las autoridades políticas, militares y de policía. Hasta en el fútbol se sintieron los tentáculos de ésta invasión anunciada desde los tiempos de López Michelsen y su "ventanilla siniestra", por medio de la cual se dio la primera legalización de las fortunas de los narcos en los años setenta.

Las guerrillas se habían reorganizado desde 1986, después del fracaso de los procesos de paz del gobierno de Belisario Betancur. Proceso de Paz en el que, por lo menos, se logró un cese de fuegos por un par de años años, hasta que la cosa estalló de nuevo, primero con la toma del Palacio de Justicia por el M-19, en 1985 y luego con la ruptura del cese al fuego con las FARC, en 1986. El M-19 secuestró en 1988 a Alvaro Gómez, liberado seis semanas después, lo que dio inicio a los diálogos de paz que llevó a la desmovilización de éste grupo guerrillero dos años después.

En 1989 los malos del paseo eran Pablo Escobar, Rodríguez Gacha y el Cartel de Medellín. La alta sociedad antioqueña, que durante años vivió de los narcos como Escobar o los Ochoa, ahora debía combatirlos. Medellín estaba caliente, igual en Bogotá, donde sufrimos el infausto "Septiembre Negro", que comenzó, tan sólo dos semanas después de haber asesinado a Luis Carlos Galán, el dos de septiembre, cuando los narcos volaron las instalaciones del diario "El Espectador". Y luego siguieron con bombas en las sedes políticas del barrio la Soledad. Una cosa horrible Emanuel.

Mientras tanto en el país se se cometían masacres terribles como "La Rochela",que vinculaban a paramilitares narcotrafricantes con militares, como lo señala el artículo enlazado, en el Magdalena Medio y Puerto Boyacá, donde se movían a sus anchas Pablo Escobar y Rodríguez Gacha. El Magdalena Medio y Puerto Boyacá eran un mierdero. Un mierdero era toda Colombia Emanuel. Mierdero de país.

En medio de éste mierdero la mayoría de los colombianos, que no cargan armas y viven, trabajan, estudian y luchan, vivíamos y sobrevivíamos en el violento día a día. En medio de ese mierdero se anunció un nuevo concierto de conciertos en el cual iba a tocar Soda Stereo y Andrés Calamaro, pero que se canceló irremediablemente debido al ambiente que reinaba en Bogotá y en Colombia.

Recuerdo ese año con un gran sentimiento de desolación en las tardes bogotanas escuchando éste super tema mientras imaginaba que experimentaba la experiencia del amor cuerpo a cuerpo con Andreíta y observaba los verdes cerros orientales bogotanos desde la ventana de mi cuarto.


EN EL BORDE

SODA STEREO(1988)

"No hablaré del final..."


Un gran tema. Me perdía en la música y la letra de ésta canción y me evadía de la puta y violenta realidad que nos tocó vivir.

Todo se canceló en Colombia, incluso el campeonato de fútbol de ese año, que iba liderando, y sobrado, Millonarios, a raíz de asesinato en Medellín del árbitro Alvaro Ortega. Que mierda.

Todo el fútbol estaba contaminado por la mafia. Hoy se sabe que Miguel Rodríguez Orejuela se sentía orgulloso de ser el que manejaba el fútbol en Colombia, gracias a lo cual el América de Cali logró prácticamente la totalidad de sus títulos. El Nacional de Medellín ganó la Copa Libertadores del 89 en medio de escándalos por compra de árbitros, que empezó con el robo que se le hizo a Millonarios en cuartos de final de la Copa Libertadores, con el árbitro chileno Hernán Silva, y siguió con los paseos en taxi, con pistoleros al lado, que denunciaron los demás árbitros extranjeros en las fases finales de la copa.

Millitos, mi equipo del alma, también se untó de la mafia querido Emanuel. Millitos estaba en las manos del narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha. Una vez leí en un artículo en la Revista Cromos que decía que a Rodríguez Gacha lo habían tumbado porque pagó cinco campeonatos y sólo le dieron dos, los demás se los dieron al América.

Que año tan duro ese 1989, que remató su macabra impronta con el bombazo del DAS en Bogotá, en diciembre de ese año, y la voladura del Avión de Avianca, que cayó en Fontibón. Mucha gente del Barrio Ricaurte murió en ese bombazo de DAS, porque trabajaban cerca e íban pasando por allí cuando el bus bomba estalló. Cayeron muchos. En diciembre de ese año, los jóvenes del Barrio Ricaurte nos sentíamos como sobrevivientes de una guerra.

¿Que puede sentir en el inconsciente colectivo una sociedad que vive estas experiencias?. ¿Que sentimientos hacia su patria y su país, hacia la vida misma, puede sentir un colectivo humano que vive bajo ésta cotidianidad de muerte, currupción, violencia, barbarie?. Ojalá tú, Emanuel, llegues a vivir otros tiempos.


1990. El Rock duro de Soda.


En octubre de 1990 Soda Stereo lanzó su superálbum "Canción Animal". Ese álbum fue la consagración del grupo. Poco hay que decir salvo escuchar estos temas, roquerísimos al lado del rock pop de "Doble Vida".

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PORTADA DEL ALBUM CANCION ANIMAL

SODA STEREO (1991)


El rock en español ya no era la novedad. Soda Stereo aparecía de nuevo pisando fuerte. "De música ligera" llegó a los primeros lugares de popularidad en los listados roqueros de las emisoras bogotanas y de toda latinoamérica. Que buenos temas traía éste álbum: "Canción Animal" y "Entre Caníbales" eran canciones que invitaban al sexo instintivo, "En el séptimo día", "Un millón de años luz de casa", "Hombre al agua", con letras sicodélicas, apocalípticas, que recordaban el rock de los setenta.

CANCION ANIMAL

SODA STEREO (1990)

Invitación a la verdad de los instintos

"Cuando el cuerpo no espera lo que llaman amor..."


El ansiado y anhelado regreso de Soda Stereo a Bogotá, fue al año siguiente, en septiembre de 1991 para el Concierto de Conciertos después de tres años de ausencia. Se presentaron en el Estadio El Campín compartiendo cartel con grupos tan disímiles como el petardo salsero Nino Segarra, los farsantes Milli Vanilli o Franco de Vita. Yo fui a verlos al Coliseo El Campín, una semana despúes. Aparte de los temas de "Canción Animal" pude escuchar en vivo las canciones de "Doble Vida" que casi interpretaron en su totalidad. Veinte mil personas coreamos todas las Canciones de Soda, cuyo nivel como grupo y calidad de su música en vivo ya no tenían discusión.

ENTRE CANIBALES

SODA STEREO (1990)

(Version de 1996)

"Tómate el tiempo en desmenuzarme"

Vivíamos como caníbales con las lindas niñas bogotanas


Nosotros, los de la generación del rock en español ya no éramos unos adolescentes. Yo trabajaba en las mañanas y estudiaba en las tardes, y ese año 1991 volví a perder otro año, en medio de un nuevo experimento de mi madre que me había cambiado de nuevo de colegio. Los fines de semana trabajaba como mesero en una discoteca y al final el ritmo de vida nocturno me consumió. Gracias a ese trabajo las secretas puertas de la Bogotá subterránea de abrieron para mí de par en par. Por eso perdí el año. Los líos con mi viejo eran indescriptibles, con terribles discusiones diarias.

Al año siguiente me fui a vivir con mis abuelos, a cuidar a mi abuelo que estaba en silla de ruedas y a vivir en libertad. Decidí validar el bachillerato y acabar con la joda eterna de los colegios, que me tenía harto. Como cualquier joven bogotano, a los 18 años sólo quería terminar el bachillerato, trabajar y pasar el tiempo, sobre todo haciendo el amor, con la noviecita de turno. Por ésta razón, y como era de esperarse, la mayoría de los jóvenes del Barrio Ricaurte empezaron a ser padres. Mi amigo Manolo, Leo, muchos. Yo me salvé, no se cómo, porque por lo menos con las dos noviecitas que tuve en ésa época me arriesgué muchas veces.


1992. Soda Stereo electrónico.


En 1992 Soda Stereo lanzó su álbum "Dynamo", que confirmaba una tendencia hacia la música electrónica que se sentía desde los tiempos de "Doble Vida" y los álbumes de mezclas "Languis" y "Rex Mix". El recibimiento de "Dynamo" fue bastante frío por parte de las emisoras ya que no sonó mucho en la radio bogotana, a excepción de "Primavera Cero". Para nosotros los sodamaníacos bogotanos fue un alivio, Soda Stereo dejaba por un momento la abrumadora popularidad y volvía a ser un grupo de culto.

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PORTADA DEL ALBUM "DYNAMO"

SODA STEREO (1992)


Como sodamaníaco, "Dynamo" me pareció muy bueno. Disfruté todas sus canciones, sobre todo "Toma la ruta", canción en algún momento llegó a ser una respuesta en la encrucijada que me puso la vida en ese momento, mientras validaba el bachillerato y trabajaba, con la mierda esa del servicio militar.

"Toma la Ruta" alimentó mis deseos de desobediencia civil pues no quería prestar el servicio militar que me tocaba irremediablemente. Tomé mi ruta y fui remiso durante un año, hasta que me pillaron.

Soda Stereo no presentó "Dynamo" en Colombia. No volvieron a Bogotá hasta el año 95, con el álbum "Sueño Stereo", muy pop, muy inofensivo y demasiado comercial. Ya era un megagrupo, nuevas generaciones disfrutaban con su música, aparecían como grandes figuras en el recién nacido canal de videos "MTV Latinoamérica". No se porqué, sería porque no me gustó éste álbum, ya no me interesaba Soda Stereo y no fui a verlos en concierto. Después de vivir la oscura experiencia del servicio militar nunca volví a ser el mismo, entendí que Colombia era un país sin retorno.

En 1997 los integrantes de Soda Stereo se separaron, sin despedirse de Bogotá, ciudad que siempre los recibió muy bien, y hasta donde sé, vivieron grandes rumbas, llenas de excesos y buena vibra. Ahora, diez años después, Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio se volvieron a unir como Soda Stereo, volvieron a tocar juntos, convencidos por el poder del dinero y las ganas de tocar de nuevo.

El próximo 24 de noviembre volverá Soda Stereo a Bogotá, veintiún años después de su primera presentación. Yo, que ahora soy un treintón, iré a verlos, a descargar la energía que me queda y a evocar con sus canciones mi lejana adolescencia. Iré a verlos con muy buena compañía, con una amiga que viene de muy lejos para éste concierto, alentada por mi verborrea incesante sobre Soda Stereo y su importancia en el imaginario de los adolescentes bogotanos de finales de los ochenta. A su lado espero escuchar ésta canción, que tanto me gusta y me conecta con el vértigo de éstos tiempos.


TOMA LA RUTA

SODA STEREO (1992)


Versión de Cerati, de la gira "Ahí vamos", del 2006

"Si después de tanto andar

estás en el mismo lugar

Sal del camino, toma la ruta"


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