Ahora todos hablan del Chamán que impidió que lloviera durante la clausura del mundial y en la posesión del presidente Santos.
El Chamán les cumplió, le pagaron una miseria, comparado con lo que roban los políticos, y ahora lo señalan como el malo de la película. Que descarados. Los funcionarios colombianos son unos pobres güevones.El mundo avanza hacia el fin de una era. La crisis del capitalismo, que hace unos años era un sueño idiota de los perfectos idiotas latinoamericanos y del mundo, como diría Mario Vargas "Facha" Llosa, o Plinio Apuleyo Mendoza o todos esos pensadores fascistoides, es una realidad. El capitalismo tal como lo conocemos se desmorana, poco a poco la fiesta se le irá acabando a los banqueros, a los brookers, a toda esa partida de hampones. Y yo con ellos, pues trabajé en ese medio hasta el año pasado. Hasta que conocí a Rocío y me fui de bruces con ésta realidad: hice que muchos de esos sinvergüenzas ganaran dinero.
La crisis personal en la que caí no sólo fue a causa de que Rocío no quiso darme su amor, sino a causa de que estuve alimentando al monstruo mientras desde éste espacio, donde puedo ser yo, donde me puedo quitar la máscara social y ser lo que siempre he querido: un pirata subterráneo, denunciaba los crímenes de los banqueros, financieros y demás, o de delincuentes como Álvaro Uribe Vélez, el narco general Mario Montoya, Rito Alejo del Río, Jose Obdulio Gaviria y toda esa caterva de criminales que asesinaron y se enriquecieron a costa de muchas vidas de colombianos. De una u otra forma, gracias a Rocío, caí en cuenta de ésta triste ironía: estuve trabajando para el enemigo.

