lunes, noviembre 13, 2006

SIGUE LA RUMBA: JOAQUIN SABINA EN BOGOTA (FOTOS DEL CONCIERTO)


FISICA Y QUIMICA
ALBUM DE 1992
"El amor es física y química"

Como siempre, como lo ordena el calendario Maya, en los malos tiempos hay que derrochar buena energía. Después de la visita de Manu Chao, que encendió la fiesta de fin de año en Rock al Parque con un tremendísimo fin de semana rumbero que se inició con el lanzamiento del nuevo album de Aterciopelados, "Oye". Tremenda fiesta y descarga de buena energía. Después, hace unos días, nada mas y nada menos que Jorge Aragao, en el Gaitán. Ya habrá tiempo para hablar de este legendario músico brasileño y escuchar su potente música.

La rumba no para. Ahora viene Sabina.

Regresa después de nueve años, cuando se presentó en el Palacio de los Deportes. Fuí uno de los pocos que asistieron a ese concierto, memorable para mí. Fuí con Carolina, perdición de mi vida, mi amigo Juancho y Lucía, amiga de Carolina.

A Carolina no le gustaba Sabina, ni lo conocía. A Lucía le encantaba, cosa rara en aquellos tiempos en que era prácticamente desconocido en Colombia. Raro también porque Lucía estaba buenísima, pero le gustaban los poetas bohemios como Sabina o Tom Waits, me daba cuenta que era una mujer diferente e inteligentísima. Linda e inteligente, que maravilla. Por aquellos tiempos la música de Sabina le enseñaba otra forma de ver el mundo. Le gustaba "La Canción de las noches perdidas", himno subterraneo de los locos por la noche. A mi me encantaba Lucía, conversábamos horas cuando nos enrumbábamos en la universidad, pero ni modo, la mujer que me hacía doler el corazón era Carolina.

Estar en aquel concierto allí era una ironía al mejor estilo de las canciones de Sabina. Mi afición por su música se debe a sus canciones de despecho, despecho que trajo a mi vida la tormentosa relación que viví con Carolina. Por azares del destino fue ella la causante de que llegara a mi vida esta canción, que decidió mi destino pirata, cuya letra dió vida a este blog:



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LA DEL PIRATA COJO

"Pero si me dan a elegir
entre todas las vidas yo escogo
la del Pirata Cojo con pata de palo
con parche en el ojo
con cara de malo..."

Esta canción me encanta. ¿Quién no ha soñado con vivir otras vidas?, ¿con ser otro diferente a quien tuvo que ser?. Para eso tenemos la imaginación. Nadie mejor que Sabina para decirlo en ésta canción.

Aquella noche del concierto andábamos con Carolina en una etapa de transición, justo en la calma chicha que precede la tormenta. Buscaba respuesta a mi vida y lo que vivía, y Joaquín Sabina y sus canciones me daban una respuesta, señalaban mi destino de amores fugitivos y de amante furtivo. Esa noche la pasamos muy bien. Como es de entender, Juancho le estaba echando los perros a Lucía. Y tuvo toda esa noche para embrujarla, la nena estaba dispuesta y de buen ambiente, que afortunado, lástima que no lo logró y eso aún le duele. A mí me encantaba Lucía, muchas veces tuve que reprimir las ganas de decirle algún halago, alguna palabra que le hiciera saber que era una mujer que ponía a soñar a cualquiera con su voz, su dulzura, su humor, su inteligencia, porque temía que lo tomara a mal.

El concierto estuvo bacano. Un delicioso vodka Absolut fue el mejor complemento a la ronca voz de Sabina. Sus canciones, escritas desde la periferia de la bohemia, son himnos a la libertad y a la vida, a la vida nocturna, a los tragos en los bares, al baile, a los amores clandestinos y a destiempo, al amor profundo, sincero y eterno, a la rumba y sus excesos, a las noches de derroche sin fin, a las noches perdidas. Y esa noche casi se cumple.

Luego del concierto Lucía tuvo la idea de ir al camerino de Sabina. Fuimos. Había gente esperando. Alguna personas entraban y salían del camerino, desde afuera le gritábamos a Sabina para que saliera. Por fin salió. Tenía una copa en la mano. No se si sería una alucinación, pero sentí el exquisito olor del brandy Remi Martin. Nosotros estábamos atrás. Después de firmar unos cuantos autógrafos nos miró, o mejor dicho, miró a Carlina y a Lucía. El hombre dejó todo y las atendió. A Juancho y a mí ni nos determinó. El man estaba bien enrumbado, hasta me pareció que tenía la nariz blanca. Firmó los discos que llevábamos y las invitó a una fiesta esa noche.

La ironía a la que le canta Sabina se hizo presente esa noche, el disco que le firmó a Carolina era mío, pero firmó a nombre de ella, ese fue uno de los tesoros que ella se llevó de mi vida. Ojalá Carolina se acuerde de ese disco y lo conserve con la dedicatoria de Sabina en el álbum "Yo, mi, me, contigo", buenísimo. Esa noche nos pegamos una rumba monumental, pero no con Sabina. Nos fuimos al mirador, allí comimos y bebimos aguardiente, que les encantaba a ellas dos.

Luego nos fuimos de rumba a un lugar que se llamaba "La Estación". Tremenda rumba. Juancho intentaba por todos los flancos hacer ceder a Lucía, pero nada. Además el hombre pecó por trascendental y pesimista. "Me gusta Sabina porque cuenta historias diferentes", me dijo Lucía, "me gustan las canciones que cuentan historias". "Y también te gusta que te echen el cuento, por supuesto", le dije. "¿Claro, a que mujer no le gusta?", me respondió. "Afortunado Juancho, que te puede echar el cuento, si yo fuera él estaría muy feliz", le dije. Lucía me miró con distancia y sonrió. "Juancho es muy pesimista, no me gustan los pesimistas", me dijo. La suerte del hombre estaba sellada. "Yo sólo quiero vivir, trabajar, poder irme de rumba, no joder a nadie, ser un pirata cojo como el de la canción de Sabina nada mas, así sería feliz". No se cómo seguimos conversando hasta llegar a la pregunta: ¿Era Jesús un escenio?. En aquellos días nunca pasó nada entre ella y yo. Yo seguí con Carolina durante dos años mas, en un doloroso proceso de lenta extinción del amor.

La vida me dió la revancha. Después de tanto comer mierda con Carolina, mientras adorables mujeres pasaban por mi lado mientras yo me negaba a ellas, algún dios justiciero decidió que era el momento de resarcir . Me volví a encontrar a Lucía hace un tiempo, en un curso en Cartagena, al que me envió la empresa donde trabajaba. Que sorpresa y que agradable verla. Los años habían asentado en sus bellas facciones lo mejor de ella, en su mirada reflejaba la vitalidad, seguridad y libertad interior de las mujeres a los treinta años. Retomamos nuestra antigua conversación sobre la gran pregunta: ¿era Jesús un escenio?, y volvimos a la rumba. Ya no estaba Carolina en mi vida. Al final, en la playa cartagenera, en plena rumba de despedida del curso, bailando cumbia y vallenato apretao frente al mar, le dije lo que siempre quise decirle durante años. Fue una noche inolvidable. Recorrimos las calles llenas de historia, y de historias, del centro histórico de Cartagena. Hasta pasamos por la casa del Gabo y le golpeamos, pero nadie abrió. Sólo me faltó llevarla al estratégico lugar desde el cual Florentino Ariza le tocaba valses a Fermina Daza, donde el viento llevaba la melodía a su ventana. El amor es Física y Química, dice Sabina que dijo un fulano, y como dice Sabina: "nos besamos en cada farola". Curiosamente cuando llegamos al hotel, donde le iba a quitar la ropa, encendí la radio y estaba sonando esa canción que están escuchando: LA CANCIÓN DE LAS NOCHES PERDIDAS, homenaje a los amantes de la noche y a las mujeres como Lucía.


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LA CANCION DE LAS NOCHES PERDIDAS

"Esta es la canción de las noches perdidas
que se canta al filo de la madrugada
con el aguardiente de la despedida
por eso suena tan desesperada...

...Esta es la canción de las noches perdidas
si quieres te la cambio por un rato en tu cama..."


Entonces, nos espera el miércoles de rumba corrida con Joaquín Sabina, este 15 de noviembre, en el Palacio de los Deportes. Para seguir de rumba y celebrar la clasificación de Millonarios a la final del campeonato.


FOTOS DEL CONCIERTO


Esta foto se publica por cortesia de JM, autor del blog "Si es para un regaño no estoy". Comparto plenamente el mensaje y significado del título de éste blog, algo que siempre quise decir en mis primeros años de trabajo, cuando tenía que soportar como jefes a unos imbéciles que creían que ser jefe es simplemente mandar y no hacer nada.

"Si es para un regaño no estoy", divertido y profundo blog, sincero y desprovisto de poses intelectuales, donde su autor expone en carne viva uno de los mas grandes tormentos que debe sufrir quienes nos vimos condenados a ser hombres, a asumir el papel de "machos" de la especie humana: la arrechera continua, ordenada por la biología, para mantener la especie. No es fácil vivir con la calentura permanente, pues es algo inevitable por nuestra naturaleza, pero no somos animales, somos seres humanos, así que estamos condicionados por los comportamientos sociales que nos obligan a reprimir nuestros vivos instintos.

Gracias mil a JM por ésta foto. Les recomiendo la lectura de éste blog, se van a divertir, y sobre todo, a conmover con las tribulaciones de un colombiano en el siglo XXI.