viernes, noviembre 24, 2006

"YO MANGO":AUTOGESTION DE LA JUSTICIA SOCIAL (1)

Aguantar hambre es algo muy hijueputa. De los días en que aguanté hambre me quedó el recuerdo, grabado con fuego en la mente y en el estómago, de la frase de Henry Miller: "Sólo pienso en comida y sexo".

TECNICA YO MANGO

Hace unos años, mientras estudiaba la especialización, pasé unas semanas en Madrid, durante las vacaciones, dedicado a pintar casas, a la fontanería y a la albañilería. Estaba pelado, no tenía un peso, lo poco que me quedaba debía racionarlo para comprar comida. Llevé una vida austera en extremo, debia medir todos los gastos, contaba moneda a moneda, necesitaba dinero para el siguiente año, tenía que ahorrar mucho para cubrir el alquiler y los gastos durante los días de estudio y completar para el pasaje de regreso a Colombia.

Los últimos años en Colombia me había desacostumbrado a la austeridad. En el trabajo me pagaban bien y para mi posterior desgracia los meses anteriores al viaje fueron de derroche total en mi intención de vengarme de Carolina y volverme un perro, como todos los hombres. Así que me daba coraje no poder ir al cine, no poder desfogarme en las noches de rumba y sobre todo no poder caerle a alguna simpática madrileña. En estos tiempos de materialismo la conquista sin dinero no funciona.

En Madrid frecuentaba mucho las casas ocupadas donde la movida bohemia madrileña del movimiento Okupa organizaba actividades lúdicas y culturales. En una de esas noches conocí a Sara y a Sergio, una pareja de artistas e informáticos que luchaban por vivir fuera del sistema.

Habían estado en Colombia en la búsqueda de un amigo que desapareció mientras realizaba un viaje altruista por nuestro país. Que mierda. "Lo último que se supo es que se fue para Córdoba, a trabajar con unos indígenas que habían sacado de sus tierras para construir una hidroeléctrica y a quienes les habían asesinado a su líder", me dijeron. Recordé el caso de Kimi Pernía, líder de los Embera-Katío, asesinado por los paras en el 2001. En su tierra construyeron la hidroeléctrica de Urrá que, como siempre, sirvió para que los criminales de la región (políticos, paras, guerrilla) se echaran unos cuantos miles de millones al bolsillo. La hidroeléctrica no sirve para nada, genera energía a un precio exagerado (precio que pagamos nosotros los colombianos) y sobre todo ha causado un desequilibrio ecológico que hoy lo sufre la comunidad Embera.

Hablamos de la situación en Colombia y lo que sucede, un conflicto político armado que ya cumple mas de cincuenta años. Les expliqué que este conflicto se alimenta del dinero del narcotráfico y que gracias al mismo los traficantes de armas, de insumos químicos para fabricar drogas, la clase política corrupta, los altos oficiales militares del ejército de Colombia, los dirigentes de la guerrilla y un sector de la sociedad civil se lucran y enriquecen a costa del resto de los colombianos (una amplia mayoría), que sufrimos las consecuencias.

"¿Y la guerrilla?", me preguntaron. Ellos, como muchos europeos, piensan que la guerrilla colombiana tiene ese aire romántico que posee el Ejército Zapatista (EZLN). "Nada que ver con esa gente. La diferencia entre la guerrilla, los paras y el ejército de Colombia es nula. Los que componen esos grupos son gente jodida que se mete a la guerra porque no les queda otra opción para vivir. La guerrilla recluta niños, secuestra gente de la sociedad civil que nada tienen que ver con el conflicto, atacan pueblitos de campesinos e involucran a la gente en la guerra. Ahora mantienen secuestrados a unos policías y soldados, gente del pueblo, desde hace mucho tiempo, dizque a nombre de la guerra y el pueblo. Los dirigentes de la guerrilla se torcieron hace mucho tiempo, quieren imponer su hipócrita y falsa ideología a costa de lo que sea, incluso de atacar líderes indígenas, si es necesario".

"Joder tío, que problema allá en Colombia", dijo Sergio. "El otro día estuvimos en una charla sobre la guerrilla en Colombia", dijo Sara. "Si, el tío que la dió nos dijo que había estado en la selva combatiendo", dijo Sergio. "Me imagino que se mostraban como héroes", les dije. "Si, cuando el tío estaba hablando yo me acordaba de los Maquis", me dijo Sara. "Que va", les dije, "si acaso fueron como los Maquis (la guerrilla antifranquista) en sus comienzos, pero se corrompieron, como todo en Colombia. Ahora los manes son otro actor mas en la guerra sucia, se enriquecen sin escrúpulos y sin importarles los métodos que utilizan, hacen cagadas como poner carros bomba y luego no ponen la cara, se hacen los locos cuando la sociedad civil los cuestiona, igual que los políticos, los militares o los paramilitares".

Hablamos un poco mas de la situación en España, de la especulación inmobiliaria y del movimiento de los okupas. No se cómo, pero al final les hablé de mi situación: "Ni ropa voy a poder comprar, que cagada, pero bueno, si por lo menos me puedo mantener mientras termino de estudiar y consigo el pasaje de regreso a Colombia me daré por bien servido".

"Tío no te agobies, tu problema tiene solución", me dijo Sergio. "¿Sabes algo de la organización Yo Mango?", me preguntó Sara. "¿Yo mango?, ni idea", les dije.

Al día siguiente me invitaron a almorzar. Nos encontramos antes para comprar las cosas, o al menos eso creía yo. Entramos a un gran almacén. "Si nos separamos nos vemos aquí en la entrada", me dijeron. En efecto, me perdí en la librería del almacén mientras ellos iban a conseguir las cosas. Al rato me fui a la entrada a esperarlos. No llegaban. Después de una larga espera por fin aparecieron. Sergio me llamó, quería mostrarme unos enormes perniles de jamón. Sara no estaba con él. "¿Cual te gusta?", me dijo. Escogí uno. Sergio lo tomó y nos dirigimos a la salida. Salimos en total tranquilidad a la calle. Me extrañó pero pensé que tal vez se pagaba afuera, en otra caja. Nada, nos alejamos de allí.


Unas cuadras mas adelante nos esperaba Sara. No dije nada, en situaciones como esa es mejor no boletiarse. Seguimos caminando y llegamos a casa. "¡De puta madre tío!", dijo Sergio. Sonriendo, cagados de la risa nos dimos la mano y nos abrazamos. "¡Esperen, esperen!". Sara empezó a sacar cosillas que llevaba camufladas en el cuerpo y en el bolso: queso, especias, viandas varias y hasta un vino. "¡Joder tía!", dijo Sergio. "Esto se merece una foto", dijo Sara. Sacó una camarita del bolso. "¡¡¡Aja!!!", dijo, haciendo un gesto de triunfo. "A tomar por culo hijos de puta", gritó Sara, y nos tomamos algunas fotos alrededor de las cosas, que formaban un bodegón madrileño al estilo de YO MANGO.

Los dejo con estos tres enlaces donde encontrarán mas información que los ilustrarán sobre el sentido de ésta filosofía de vida.



FOTOS TOMADAS DE "EL LIBRO ROJO" DE YOMANGO.

(Continuará...)