jueves, enero 19, 2012

Bogotá, el fin del mundo y la profecía Maya

 
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Ahora todos hablan del Chamán que impidió que lloviera durante la clausura del mundial y en la posesión del presidente Santos. 

El Chamán les cumplió, le pagaron una miseria, comparado con lo que roban los políticos, y ahora lo señalan como el malo de la película. Que descarados. Los funcionarios colombianos son unos pobres güevones.

El mundo avanza hacia el fin de una era. La crisis del capitalismo, que hace unos años era un sueño idiota de los perfectos idiotas latinoamericanos y del mundo, como diría Mario Vargas "Facha" Llosa, o Plinio Apuleyo Mendoza o todos esos pensadores fascistoides, es una realidad. El capitalismo tal como lo conocemos se desmorana, poco a poco la fiesta se le irá acabando a los banqueros, a los brookers, a toda esa partida de hampones. Y yo con ellos, pues trabajé en ese medio hasta el año pasado. Hasta que conocí a Rocío y me fui de bruces con ésta realidad: hice que muchos de esos sinvergüenzas ganaran dinero.

La crisis personal en la que caí no sólo fue a causa de que Rocío no quiso darme su amor, sino a causa de que estuve alimentando al monstruo mientras desde éste espacio, donde puedo ser yo, donde me puedo quitar la máscara social y ser lo que siempre he querido: un pirata subterráneo, denunciaba los crímenes de los banqueros, financieros y demás, o de delincuentes como Álvaro Uribe Vélez, el narco general Mario Montoya, Rito Alejo del Río, Jose Obdulio Gaviria y toda esa caterva de criminales que asesinaron y se enriquecieron a costa de muchas vidas de colombianos. De una u otra forma, gracias a Rocío, caí en cuenta de ésta triste ironía: estuve trabajando para el enemigo.


Hoy es muy probable que toda esa gente termine en la cárcel mientras yo me sumerjo en una amargura que no me explico. He dejado de trabajar como asesor de inversiones y me limito a adminsitrar mi pequeña empresa de encuestas, sin el más mínimo deseo de crecer. No me intersan ninguna de esas aspiraciones capitalistas, todo eso es una gran mentira. Tan sólo quiero que mi empresa le sirva para ganarse el pan a mis empleados, que vivan bien y saquen adelante sus vidas y sus familias. He dejado las fiestas, al vida social agitada, no me interesa conocer mujeres, no quiero acostarme con nadie. Tan sólo me interesa la tecnología, la literatura, el cine, algunos blogs y revistas literarias, y encerrarme en mi casa en cuanto puedo. 

Dejé el alcohol, las drogas, ya nada me atrae, salvo un buen libro o una película. 

Infelizmente las mujeres han dejado de interesarme, cada vez que conozco a alguna me decepciono a los cinco minutos, todas me parecen iguales, con los mismos prejuiciosos, la misma incultura, la misma ausencia de arrojo. Las conozco, las escucho, las veo sonreír, veo sus cuerpos, sus ojos, sus sonrisas, sus senos, sus manos, mientras las escucho me imagino comiéndomelas y cómo serán después, y tan sólo basta un pequeño detalle que las revele moldeadas bajo los patrones comunes, como que les gusta la música de Juanes o el mismo Juanes, y me decepciono, y ya sé como va a ser todo. A veces, cuando intuyo que tal vez sean buenas en la cama me entusiasmo un poco.

¿Porqué las mujeres leen tan poco? No lo sé. Imagino que habrá mujeres especiales en éste mundo, como Rocío, pero yo no me las encuentro y cuando las encuentro ellas ya tienen a alguien y no se enamoran de mí. Y las que dicen que se enamoran de mí, como las actrices de televisión, las aspirantes a escritoras o las ejecutivas con las que me he acostado en los útimos dos años, en realidad se enamoran del poder que ostento, de mi facilidad para ganar dinero, de la vida que les puedo ofrecer, pero no de mí. Nada les interesa de mí. Recuerdo una a la que le conté que yo era el Pirata Subterráneo, que me gustaba escribir, que detestaba la forma de vida burguesa, y le dió un ataque de risa. También es cierto que en el mundo en que me muevo las mujeres son muy superficiales, materialistas, ignorantes, cortadas por la misma tijera.

Las mujeres que menos me gustan son aquellas a las que les gusta Juanes, que espanto de música la que hace ese tipo, siempre con el mismo sonsonete y con esas letras tan malas. Creo que la próxima entrada que haré se va a llamar "Juanes: las peores letras de ls historia del rock colombiano", o mejor, "Juanes: rock colombiano para idiotas y alienados mentales". Algo que haga justicia a todos los malos momentos que me ha hecho pasar ese tipo cada vez que escucho sus horribles canciones.

He vuelto al yagé, en busca de iluminación, y las visiones me han señalado ésta etapa de búsqueda, de oscuridad. 

También me han señalado el fin de ésta época. Uno habla con la gente de éstos temas y todos lo ven como un cuento raro. Mejor. Ese conocimiento es para unos pocos. Ya no me interesa convencer a nadie, ni siquiera hablar de éste tema. Me da igual, es inútil hacer que la gente supere sus prejuicios y su ignorancia.

Los Mayas eran un pueblo de astrónomos.

Estuvieron observando el cielo durante más de mil años, tomando notas de todo lo que sucedía, relacionando los hechos históricos con las posición de los astros, entendiendo que todo responde a un orden supremo de la energía, de la materia, que todo es una estructura de millones de cilos dentro de un gran ciclo, todo perfectamente coordinado, y aquí lo vivimos con el día, la noche, la luna, el sol, que giran en un ciclo de millones de años. Y el ciclo de las mujeres, eso que las hace estar en conexión con el orden natural de todo lo que nos rodea. En una de las visiones ví cómo todo está relacionado, cómo la unidad es una realidad, cómo la racionalidad que divide y clasifica no existe en la realidad del orden natural. Capté mucha información, detalles, imágenes, indicios, hasta ideas que han sido útiles para mi trabajo, para algún modelo matemático, para proponer algún tipo de acercamiento a la nube de datos. Indagué en mi camino para mejorar, para ser más fuerte, para sacar mi energía, mi nahual.

Pero esa es otra historia que tiene que ver con el nuevo comienzo que se aproxima. Mientras tanto, seguiré luchando por limpiar mi espíritu e intentaré retomar éste espacio con la frecuencia debida.