martes, marzo 14, 2006

CHILENA, VIVA CHILE


Muchos colombianos, colombianas, bogotanos y bogotanas, recibimos con dolor los resultados de las elecciones. Con impotencia, tristeza y decepción vemos cómo la sombra paramilitar ha ganado terreno en la institución en la que se define el rumbo del país: el Congreso de Colombia. Vemos cómo la impunidad le ha ganado el pulso a la conciencia de los colombianos, cegados por la desinformación mediática, por la indiferencia, por la comodidad, por el olvido, por la estupidez, por la frivolidad, por la ignorancia. La motosierra se pasea oronda por nuestros campos, ahora amparada por el respeto y la bendición oficiales. Estamos tan jodidos que hasta el cilindro bomba guerrillero le echa una mano a la motosierra, a la manera de Bin Laden en las últimas elecciones gringas.

El pasado domingo, mientras nuestro país y nuestra sociedad iban de culo pal estanco, otro país latinoamericano, Chile, daba la bienvenida a una nueva época. El día anterior se había posesionado la presidenta socialista Michelle Bachelet. Orgullosos los chilenos, celebran el comienzo de ésta nueva etapa de su historia con dos anuncios de su presidenta, hija de un militar asesinado por la la pandilla pinochetista: la reforma al sistema pensional y de seguridad social (que es como el que ahora padecemos, sólo que los chilenos lo tienen desde 1980) y al sistema electoral. Iniciativas que buscan borrar los últimos vestigios de la dictadura de Pinochet y poner un ladrillo más en el objetivo de lograr una sociedad mas justa e igualitaria en Chile.

Como los chilenos de antaño, que soñaban con ver tras las rejas al entonces intocable Pinochet y a sus Fuerzas Militares depuradas de tanto asesino, muchos colombianos soñamos con ver tras las rejas a Mancuso, Don Berna, Baez, Tirofijo, Cano, Jojoy. Soñamos con ver enjuiciados a militares criminales y corruptos como el General Mora o el asesino Rito Alejo del Río, lugarteniente de Uribe en Apartadó, cuando el farsante presidente era gobernador de Antioquia y los colombianos asistiamos a diario a un nuevo caso de decapitación en la zona bananera antioqueña, dias oscuros en los cuales ni los niños pudieron librarse. Deseamos verlos tras las rejas, pagando por sus crímenes, deseamos verlos despojados de los bienes usurpados a los campesinos asesinados, deseamos ver que esas tierras sean devueltas a sus familiares. Que estén en la cárcel, donde deben estar, y no en la tranquilidad de sus fincas, o de nuestra selva.

El presente chileno es una pequeña luz que ayuda a que el dolor y la decepción pasen. En lo que se pueda, en la blogósfera, desde la perspectiva subterránea, seguiremos en la lucha por romper el velo de la mentira oficial, del olvido, de la inconciencia. Seremos una voz más, pero una voz consciente al fin y al cabo. Tal vez así ayudamos un poco a que algún día superemos ésta etapa de barbarie.