lunes, marzo 06, 2006

LA ROLA MUSICO-VIAJERA EN BOGOTA - MANU CHAO EN BOGOTA


Las buenas energías se concentrarán de nuevo en Bogotá con la visita de Manu Chao, gran frecuentador de los rincones subterráneos bogotanos. Bogotá Subterránea celebra la llegada de éste músico y viajero cuyas melodías nos han acompañado a muchos nómadas en los caminos de Colombia y del mundo. Como gran subterráneo que es, Manu Chao es un gran marihuanero, amante de nuestra deliciosa y aceitosa bareta, celebrada miles de veces en sus canciones y entonada con orgullo en todos los rincones del mundo donde habita un baretero bogotano.

Ha viajado por nuestro país, lo ha disfrutado, lo ha sufrido. Ha estado en las épocas mas duras y fue el único de su grupo Mano Negra que no salió corriendo a la confortable Europa cuando, en Medellín, a unas pocas casas de donde estaban viviendo, dieron de baja a Pablo Escobar. Ha vivido en Bogotá, pero no en la Bogotá del Parque de la 93, sino en la Bogotá real, en el centro, en la bella y poética Candelaria. Un artista auténtico, aún recuerdo con nostalgia la buena rumba que organizó en el Tequendama la última vez que fue a Bogotá, en el 2000, en la cual tuve el privilegio de estar. Se ha inspirado en nuestras melodías tradicionales para componer canciones de gran éxito, como "Por el Suelo", y por supuesto le ha cantado a los señores oscuros que tenemos el infortunio de soportar en éstas bellas tierras en una excelente canción cuyo video musical, grabado en la Plaza de Bolívar, es de antología, canción muy de moda ahora que nuestra sociedad se ha doblegado ante el para - poder: Señor Matanza. Aqui se las dejo, por si la quieren escuchar.



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SEÑOR MATANZA

Manu Chao y su música ha enseñado a más de uno, entre los que me cuento, que la apertura mental se logra mediante el viaje, que andar en la carretera es un estado espiritual, una forma de ver el mundo y amar la vida, que caminamos en la piel de la Pacha Mama, ente supremo que nos da el alimento y la vida, cuyo corazón late en la multicolor latinoamérica, que la magia no se acaba por mas que el racionalismo intenta erradicarla, fumigándola con la estupidez, el materialismo y la ignorancia, arrancándola de raíz con la arrogancia que otorga la estrechez mental. A mí me mostró el agitado circuito viajero latinoamericano, que sube y baja sin parar por esa vena enorme que es la Carretera Panamericana.

A los que vayan al concierto: que se rumbeen esa música maravillosa, lo más apropiado para celebrar el amor y la vida.