jueves, mayo 27, 2010

En la finca "Las Guacharacas" de Alvaro Uribe Vélez también se asesinaron campesinos

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RITO ALEJO DEL RIO

MILITAR ASESINO ALIADO DE LOS PARAMILITARES


A continuación los datos, hechos, confesiones y denuncias sobre los crímenes conetidos en Antioquia, entre ellos en la hacienda "Las Guacharacas" de propiedad de Alvaro Uribe Vélez, en los comienzos de ésta nueva época del terror del paramilitarismo. Testimonios de pobladores dan cuenta de ajusticiamientos ordenados por Alvaro Uribe Vélez.

Álvaro Uribe, Rito Alejo del Río, Carlos Castaño: un trío de cómplices


Tomado de "Desde Abajo".

Jueves, 16 de Octubre de 2008
Ómar Roberto Rodríguez
Edición 139

Entrevista virtual con el sacerdote Javier Giraldo.


¿Qué hizo el ex general Del Río y quiénes lo encubren?

Llegó a Urabá en diciembre de 1995. Pero su saga allá no es todo. Con valor civil, el pasado 9 de septiembre, sus antecedentes, complicidades y “elementos probatorios contra el general Rito Alejo del Río” vieron luz pública bajo la firma de Javier Giraldo Moreno, S.J. El vínculo del general con los paramilitares no cesó al salir del Ejército por decisión del presidente Pastrana (10 de abril de 1999). Ocasión con la cual Uribe inició su campaña presidencial y con Fernando Londoño le hicieron ‘desagravio’ en el Hotel Tequendama.

Una referencia para el lector, fueron hechos:

Del Río llegó a Urabá tras una trayectoria y un perfil contrarios a la ética que demanda la vida de un militar digno. Una serie de acusaciones están registradas en expedientes judiciales y disciplinarios.

1. Referencia del ministro Landazábal Reyes acerca del envío de armas desde Israel, cuando Del Río estaba en el Batallón Colombia.
1.a- Coincidencia del General Río con Carlos Castaño en Israel por “una beca” que éste obtuvo. Allá se instruyó y practicó operaciones de contrainsurgencia.

2. El paramilitar “Negro Vladimir” lo señala cuando, como coronel (1985-1986), estuvo al mando del Batallón Rafael Reyes en Cimitarra.

3. Un cabo del Batallón Girardot en Medellín, bajo su comando en 1987, denuncia su actividad ilegal.

4. Al llegar a la Brigada XVII del Ejército (1995), en Carepa, suceden dos desapariciones dentro del propio batallón. Autoría que reconoce el paramilitar HH: “Cuando yo era el comandante en Urabá” y él estaba “en la Brigada 17, secuestré a dos... detenidos dentro de la Brigada. Las saqué de un calabozo”.

5. Tolerancia y complicidad del general Harold Bedoya, que no atiende el informe acerca de facilitación al paramilitarismo que le envió el coronel Carlos Alfonso Velásquez, segundo comandante de la Brigada 17.

6. Como resultado de su paso por la 17, la unidad de acción Ejército-paramilitares, la alcaldesa Gloria Cuartas documentó que a “los años 1995 y 1996 corresponden las más elevadas cifras de necropsias por muertes violentas (655 y 677) en los 90.

7. Oswaldo de Jesús Giraldo Yepes, ex soldado profesional bajo sus órdenes, denuncia prácticas de “legalizaciones”: “coger a los campesinos, vestirlos de bandoleros, ponerles un fusil encima pa(ra) cuando llegue la Fiscalía decirle que sí era bandolero. Eso lo vi mucho tiempo y lo viví”.

8. Gilberto Cárdenas González, capitán (r) de la Policía, jefe de la Sijin de Urabá (1996-98), en un operativo a cubierta el 12 de abril de 1997, junto con otros dos investigadores de la Sijin, Efraín Tirado Amado y Ever René Guerra Padilla, más tarde asesinados, pudo observar la reunión de Del Río con 11 jefes paramilitares con órdenes de captura y 3 representantes legales de las Convivir más fuertes de la zona.

Además confirmó que:
8.a- El coronel Anatolio Correa Figueroa, comandante de la Policía de Urabá en 1997 y jefe directo del entonces capitán Cárdenas, se opuso a que los contactos y apoyos del General con los ‘paras’ fueran objeto de seguimientos, investigaciones y denuncias.

8.a.1.- Tal Coronel, como el coronel Libardo Molina Celis, que lo precedió, se plegaron a las exigencias de Del Río, de no perseguir a los paramilitares.

8.a.2- El coronel Plazas, del B-2 de la Brigada, con representantes legales de las Convivir, “por orden del general Del Río” se presentaba en el Comando de la Policía de Urabá para darles libertad inmediata a los ‘paras’ capturados.

8.a.3- El coronel Santiago Parra Rubiano, comandante de la Policía-Urabá en 1998 se opuso a investigar a otros altos oficiales de la Policía que colaboraban públicamente con los ‘paras’. Este Coronel recibía 30 millones de pesos mensuales de los paramilitares para que les guardara sus espaldas.

8.b- Cuando el testigo capturó a los dos asesinos de la concejal de Apartadó Gloria Elena Cardona († 21.01.98), Parra le rogó dejarlos en libertad. Que esas capturas no le iban a agradar ni a Carlos Castaño ni al general Martín Orlando Carreño, nuevo Comandante de la Brigada XVII (1998).

9. El 28 de julio del 99, otro ex soldado de la Brigada XVII se presentó a la Fiscalía General. Ingresó en el Ejército (nov. 1997), asignado al Batallón Voltígeros, con sede en Carepa (Ant.), en las propias instalaciones. Afirmó que detrás de la Brigada existía una base ‘para’ que luego fue convertida en sede de una Convivir, y que tales ‘paras’, que aparecían como integrantes de la Convivir, entrenaban en el polígono de la Brigada por concesión de Del Río.

9.a- En su labor de digitador, incluso conoció el borrador de un documento escrito por un Teniente que comandaba un batallón anexado temporalmente a esa Brigada, en el cual confrontaba a Del Río por no proteger a las víctimas de esas atrocidades; pero el Teniente tuvo que retirar su documento y callarse, siendo enviado a un lugar selvático. Cuando posteriormente el soldado quiso saber algo del incidente, el único comentario del Teniente fue: “El que manda, manda”.

9.b- Del Río, en 1997, dio orden a unidades militares de retirarse de San José de Apartadó a una vereda lejana, para que los ‘paras’ entraran a asesinar pobladores. Una vez perpetrados los crímenes, les dio la orden de regresar.

9.c- También presenció personalmente una “acción cívico-militar” en Bajirá (1998), y comprobó que patrullaban en fila india, intercalados militar-paramilitar.

10. El ‘para’ Francisco Enrique Villalba, que ingresó en 1994 a la estructura ‘para’ de Castaño. La Fiscalía lo interrogó en nueve ocasiones (febrero 1998-febrero 1999). En ocasiones como la Masacre del Aro (Ituango, oct.25-97) suboficiales y oficiales del Ejército participaron en directo en la masacre, al lado de los ‘paras’, y un helicóptero del Batallón Girardot apoyó con munición y medicinas.

10.a- Afirma también que el Ejército los dotaba de carnés de Convivir, especie de contraseña para pasar con armas, sin obstáculos, por los retenes.

10.b- Relató que en su entrenamiento en la hacienda Las Tangas (Valencia, Córd., 1994), de la familia de Castaño, la “prueba de coraje” era desmembrar una persona. Cada 15 días llevaban a la hacienda ocho personas para descuartizarlas.

10.c- Tenían trato con el Batallón Voltígeros, de la Brigada XVII. Los ‘paras’ capturaban supuestos ‘guerrilleros’ y los entregaban al Ejército, que les pagaba con fusiles, granadas y uniformes de camuflaje. En marzo de 1997 entregaron ocho ‘guerrilleros’ y recibieron a cambio una ametralladora M-60, seis fusiles AK-47 y granadas. En los contactos comandante-comandante circulaban listas de gente para matar.

11. El ‘para’ Carlos Alberto Bonilla Gutiérrez se entregó (abril 19-2000 ante el CTI de Medellín. Entre los operativos que relata, en que participó, están la toma de Riosucio (diciembre 20-96), y de Vigía del Fuerte y Bellavista (mayo 22-97). Según su testimonio:

11.a- Esta toma fue coordinada por el coronel Coronado del Ejército, con entrada primero de los ‘paras’ que se enmontarían al llegar el Ejército. En enfrentamiento con un destacamento guerrillero murieron 57 miembros, y el coronel Coronado sólo reportó 15 ó 20, para entregar a los ‘paras’ las demás armas incautadas.

11.b- En la toma de Vigía, la Policía no los reconoció inicialmente y los recibió a fuego, pues los confundió con guerrilleros; luego dio disculpas y los acogió entusiasta. Allí, el testigo conoció en directo al ‘para’ “Mochacabezas”, que llevaba motosierra para decapitar a sus víctimas. En ocasiones obligaba a los capturados a sacar una ficha, para probar suerte entre tres opciones de muerte: descuartizamiento, fusilamiento, degollación. El testigo fue asesinado en Medellín.

12. Un acomodado ganadero que visitó (1995) corregimientos de Unguía (Chocó), aconsejado en confesión por un alto jerarca de la Iglesia, denuncia que en sus correrías por la zona encontró varias veces un frente de las farc cuyo comandante era “Víctor” y su segundo comandante “Vicente”. Luego se enteró de que “Vicente” desertó y vivía en un batallón de la zona, donde dos comerciantes de Balboa, cercanos del testigo, retenidos por el Ejército, lo vieron uniformado de militar.
El testigo afirma que:

12.a- Después del 15 de octubre de 1995, la zona fue invadida por ‘paras’ de “Vicente” que se movilizaban con el Ejército. Mientras él esperaba una embarcación en Titumate, como el 16 de octubre de 1995, en la barcaza Amerindia, del acaudalado terrateniente y narcotraficante Conrado Builes, desembarcó en Titumate un destacamento de ‘paras’ (comandado por “Vicente”, a quien reconoció) acompañado por un contingente militar.

12.b- Comenzó un período de represión brutal en los asentamientos integrados a los municipios de Unguía y Riosucio, que llevó a éxodos masivos.

12.c- El asesinato brutal de un comerciante de Balboa, a quien le sacaron los ojos y le hicieron otras atrocidades que él no se atreve a describir, y la muerte también brutal de un pobre hombre que sacaba arena del río, hechos perpetrados por el grupo de “Vicente”, siempre acompañado por unidades militares.

12.d- Del Río no entregó a “Vicente” a las autoridades competentes “en acatamiento a las leyes de la Constitución que el señor General debió haber jurado defender”, sino haberlo mantenido en los batallones adscritos a la Brigada, para respaldo del accionar del ejército.

13. Los casos de la Hacienda Guacharacas, de propiedad del presidente Uribe (ver preguntas y respuestas).

14. La impunidad en estos crímenes encuentra blindaje en las medidas de seguridad con que se protegen los victimarios. El 18 de octubre de 2000, una investigadora judicial, cumpliendo un despacho comisorio emanado de la Unidad Nacional de Fiscalías de Derechos Humanos, practicó una inspección en la Dirección de Inteligencia del Ejército, para establecer los números de celulares asignados al comandante y al subcomandante de la Brigada XVII en esos años. La respuesta dada por la señora Nelly Corzo Ribero, Asesora Jurídica de la Dirección de Inteligencia fue: “Tal información no se encuentra disponible por cuanto los números de los celulares se mantenían en reserva y solamente existiría un dato contable genérico donde resulta del todo imposible identificar y descubrir los teléfonos solicitados [...] más, habida cuenta del tiempo transcurrido, que por razones de orden público y seguridad han sido archivadas y en oportunidades incineradas”.

14.a- En la investigación del secuestro y asesinato del empresario israelí Benjamín Khoudari y de otras personas (1998), cuando el general Del Río era Comandante de la Brigada XIII en Bogotá, los instructores del expediente 35.487, al realizar una inspección en la empresa Meltec, S.A., de telefonía celular, comprobaron que tres números involucrados en llamadas relacionadas con esos secuestros correspondían a celulares asignados a Del Río, representante legal de la Brigada XIII.

15. Otro recurso de impunidad son las comunicaciones radiales. La ejecución de muchos crímenes, como lo denunciaron algunos soldados, fue coordinada por esos medios. Cuando la Fiscalía quiso indagar sobre el funcionamiento de los sistemas de seguridad radial, el mayor Emiro José Barrios Jiménez, en su declaración ante la Procuraduría General de la Nación (junio 22-2000), afirmó: “La Brigada XVII contaba con radios de comunicación que tienen un mecanismo de seguridad de voz [...]. Complementariamente a la seguridad que se obtiene a través de los equipos de comunicación, los comandantes cuentan con un documento secreto llamado IOC (Instrucciones de Operaciones de Comunicaciones), documento de carácter secreto para desorientar al enemigo”, que se usa al tiempo, como ocurrió, para encriptar procesos de ejecución de crímenes y blindarlos ante una investigación judicial.

El G. (r) Rito Alejo Del Río, en versión libre del 26 de agosto de 1998 ante un Fiscal Delegado de la Unidad Nacional de Derechos Humanos, afirmó: “En 1983 llegué al país procedente del Batallón Colombia destacado en el Sinaí, donde me desempeñé como Oficial de Operaciones en la Fuerza Multinacional de Paz; era Mayor”.

Por su parte, el jefe paramilitar Carlos Castaño Gil –que dispuso unas bases principales en las haciendas La Veinticuatro y La Cincuenta y Dos en Necoclí, y La Treinta y Cinco como base central en San Pedro de Urabá, que eran visitadas por el Ejército y la Policía– en la página 107 del libro "Mi confesión" afirma que a sus 18 años estuvo en Israel en 1983 donde tuve la oportunidad de conocer militares de nuestro país, los hombres del batallón Colombia, en el desierto del Sinaí… en mis días de descanso nos encontrábamos en sitios que usualmente frecuentaban; compartía con amigos oficiales y sargentos.

En otro aparte del texto “Elementos probatorios…” se lee que 12 años después de dejar su uniforme, ya como un trabajador del agro –un ex suboficial del Ejército, que ya había denunciado ante la justicia los comportamientos criminales del general Del Río que motivaron a que el testigo abandonara el Ejército– volvió a encontrar a dicho General en similares andanzas.

Según su testimonio (sept. 27-28-2000), “en la semana de septiembre 10-16-2000, en declaración juramentada ante la Unidad Especializada de Fiscalías de Medellín, a la Hacienda La Veinticuatro, de la vereda de Puerto Tulape-La Laja, de Necoclí (Ant.), llegó el ex general Del Río a reunirse con Carlos Castaño y otros jefes como los hermanos Salvatore y Pascual Mancuso, los hermanos Carlos Arturo y Carmelo Cogollo Lara, el ganadero Lisney Negrete, y otros jefes ‘paras’ del Magdalena Medio y Cesar. Cuatro días después, un grupo ‘para’ de cerca de 60 hombres de “Cobra” y alias “Salado”, salían de esa hacienda hacia una finca de Tierralta (Córd.) donde masacraron un elevado número de campesinos, señalados por un ‘informante’ como “simpatizantes de la guerrilla”. Tres de las víctimas fueron llevadas vivas a la Hacienda La Veinticuatro por los ‘paras’ en su regreso, y allí fueron torturadas y descuartizadas; luego, sepultadas en una montaña de la finca, donde, según dice, “están sepultadas muchas otras víctimas”.

Omar Roberto Rodríguez: ¿Qué puede decirnos usted, estimado sacerdote, de la Hacienda Guacharacas, propiedad del entonces gobernador de Antioquia –y hoy Presidente– Álvaro Uribe Vélez; en relación con actividades delictuosas del ex general Rito Alejo?
Sacerdote Jesuita Javier Giraldo: El 2 de mayo de 2000 en la Cárcel de Bellavista de Medellín, fiscales delegados de la Unidad Nacional de Fiscalías de Derechos Humanos interrogaron a un pequeño empresario que trabajó con dragas en las zonas mineras del nordeste de Antioquia.

O.R.R.: ¿Y qué reveló ese testigo?
Sac. J.G.: Que en 1995, cuando logró ubicarse con su draga y sus trabajadores en una finca de aluvión, entre los corregimientos de Cristales y San José del Nus, de San Roque (Ant.), John Jairo, alias “Filo”, jefe paramilitar de la zona con sede en Cristales pero que departía con la Policía de San José del Nus, lo encañonó para matarlo porque pagaba cuotas que exigía la guerrilla y terminó obligándolo a pagarle a él una cuota mensual de 250.000 pesos. Meses después, cuando el testigo se vio en crisis económica por la baja rentabilidad del trabajo minero, “Filo” lo recomendó para que le permitieran trabajar en la hacienda Guacharacas, propiedad del entonces gobernador de Antioquia Álvaro Uribe, administrada por su primo el señor Luis Villegas Uribe.

O.R.R.: ¿Le permitieron trabajar?
Sac. J.G.: Entre febrero y marzo de 1997, el testigo se trasladó a la hacienda Guacharacas, que, según su testimonio, en la zona dominaban estructuras ‘paras’ con apoyo de todas las autoridades y los hacendados de la región. Don Luis Villegas Uribe, administrador de la hacienda, recomendó al testigo que pagara la cuota mensual a los ‘paras’ y él mismo se ofreció de intermediario. Luego llegó otro jefe paramilitar, alias “Beto”, quien se instaló con 40 ‘paras’ más en Guacharacas.

O.R.R.: ¿Y el testigo pudo percatarse de algún otro movimiento?
Sac. J.G.: Declaró que de allí salían de noche a matar gente. Que con ellos se movilizaba un militar siempre acompañado por un señor Fernando, de Cisneros, alias “El Cojo”. Es más, en una ocasión le pidieron al testigo que prestara su camioneta para ellos ir a matar a un comerciante del corregimiento El Rubí, de de Yolombó, acusado de simpatizar con la guerrilla. Aunque él no prestó su camioneta, al comerciante lo asesinaron un sábado cerca de la medianoche.

O.R.R.: ¿Entonces, la actividad ‘para’ era notoria en la hacienda del Presidente?
Sac. J.G.:El testigo afirma que “Filo” gritaba en las reuniones públicas que él había matado en tres meses a más de 138 personas y que desafiaba a que se le acercaran todas las autoridades “y no nos hacen nada porque somos los mismos”. Cuando el testigo le preguntó a “Beto” quién le enviaba las armas, él respondió que Del Río, “que es un duro del Ejército”.

O.R.R.: ¿Y qué hacía el primo del Presidente?
Sac. J.G.: Con fecha septiembre 24-2003 (numeral 4.4.), un Informe de Inteligencia del B-2 de la XIV Brigada contiene que Luis Villegas suministraba apoyos en dinero e información (al Bloque Central Bolívar, de las auc) sobre el Bloque Metro paramilitar, porque Villegas fue de ellos.

O.R.R.: ¿Dice algo más ese informe de inteligencia del B-2?
Sac. J.G.: Afirma que en la semana anterior a septiembre 24-2003 hubo una reunión en la finca de Luis Villegas entre alias “Comando 90” y alias “Calimán” con un capitán del Ejército a quien le dieron 50 millones para que los dejara trabajar en la zona, pues, según el Capitán, no había problema, pues él era el encargado ahí.

O.R.R.: ¿Y cometieron acciones, delitos?
Sac. J.G.:El Bloque Central Bolívar, en coordinación con el Capitán, recuperó seis vehículos campero y montero del ‘bloque Metro’ que utilizaron para desplazar personal al área de San Roque. El domingo 21 de septiembre, estando en El Vesubio, San Roque, el mismo Capitán informó a alias “Comando 90” que iban para allá y que se fueran, que él les avisaba cuándo sacaban la tropa.

O.R.R.: ¿Villegas Uribe fue requerido por la Fiscalía?
Sac. J.G.: Un registro de prensa divulgado vía internet (nov. 23-2004), denunció el asesinato del “ganadero Luis Villegas Uribe, primo del presidente Álvaro Uribe Vélez”, por dos pistoleros en un comercio de su propiedad en San Roque. La fuente era el párroco de San Roque, Édgar Rivera.

O.R.R.: ¿Declaró algo más el empresario minero?
Sac. J.G.:Dijo que durante su permanencia en la hacienda Guacharacas, un día apareció Ramiro Cevallos, a quien acusaban de participar en un ataque a la hacienda; él pedía que lo escucharan y lo dejaran trabajar, pues estaba en la miseria. Cuando el testigo intercedió para que lo oyeran, el líder ‘para’ “Beto” respondió que había que “llevárselo al ‘patrón’”, Álvaro Uribe, para que él decidiera.

O.R.R.: ¿Y qué pasó?
Sac. J.G.: Dos días después, un lunes, los ‘paras’ buscaron a Ramiro y su hermano, para “llevarlo ante el ‘patrón’”, sin que se hubiera vuelto a tener noticia de sus paraderos...

O.R.R.: Ojalá su síntesis “Elementos probatorios” convoque a sectores dignos de la justicia a develar estos vericuetos de impunidad. ¿Desde cuándo delinquía Del Río?
Sac. J.G.: Desde 1982, el oficial Del Río le quitaba horas de sueño al ministro de Defensa general Fernando Landazábal (†), aún en su condición de general de derecha –salió en defensa de 59 militares acusados por la Procuraduría de integrar la estructura ‘para’ denominada MAS (Muerte A Secuestradores).

O.R.R.: ¿Por qué dice usted que desde 1982?
Sac. J.G.:Porque así lo relató el General a un Mayor del Ejército hoy retirado, quien la narró ante organismos de derechos humanos y ofreció ratificarla ante tribunales internacionales. Del Río aprovechó su estadía en Israel (1982-83), donde coincidió con Carlos Castaño, luego líder nacional de los ‘paras’, para conseguir arsenales de armas con destino a la estructura paramilitar.

O.R.R.: ¿Y qué hizo el general Landazábal?
Sac. J.G.: El entonces Mindefensa se enteró del asunto por fuentes confiables, envió a Israel a un periodista de su confianza, y además ex militar, para investigar. El periodista Ovidio “Peter” Charria comprobó todo en el terreno y le informó por teléfono a Landazábal que estaba preparado un avión (Hércules 1003 de la FAC) cargado con armas, que aterrizaría en Bogotá el 18 de octubre de 1982. El Ministro preparó un operativo en el aeropuerto de Catam para recibirlo con inspección minuciosa. Pero… el 17, el avión cayó al mar, a 280 kilómetros de Nueva Jersey, por el sobrepeso, pereciendo allí periodista Charria.

O.R.R.: ¿No perecieron todos los ocupantes?
Sac. J.G.: De los 13 ocupantes, casi todos militares de la Fuerza Aérea, excepto el periodista y un Capitán del Ejército, se salvaron ocho, rescatados por un barco liberiano capitaneado por un canadiense, a quien le extrañó ver que los ocupantes “perdían tiempo” –según él, “arrojando la carga”, ya que sólo tenían gasolina para 10 minutos y podían amarizar sin riesgo. (Continuará).



Tomado de Revista Semana

Petro dice que en finca ‘Las Guacharacas’, de propiedad del Presidente Álvaro Uribe, los ‘paras’ asesinaron campesinos


Por Andrea Peña

El senador Gustavo Petro durante el debate de este martes en el Congreso de la República.


DEBATE

El senador del Polo Democrático Alternativo, PDA, aseguró además que el Jefe del Estado les autorizó varias Convivir a los paramilitares. Tras exponer su punto de vista sobre el fenómeno para en Antioquia dijo que Colombia necesita un gran ‘Acuerdo Nacional por la Verdad’. El Gobierno Nacional respondió que las afirmaciones de Gustavo Petro son una “verdadera vulgaridad”, “son calumniosas” e “irrespetuosas”

Martes 17 Abril 2007

Y por fin se cumplió uno de los debates más esperados de los últimos tiempos en el Congreso de la República: el del paramilitarismo en el departamento de Antioquia, convocado por el senador del Polo Democrático Alternativo, PDA, Gustavo Petro. De contraparte principal actuó el ministro del Interior, Carlos Holguín Sardi, quien descalificó la argumentación del congresista y desestimó sus propuestas hacia el futuro.

Esto porque durante una larga exposición –más de dos horas y media-, Petro detalló los vínculos de varios sectores del Estado con los paramilitares, narró episodios de los años del horror en el departamento, reveló varios nombres de alianzas entre ilegales y miembros de la Fuerza Pública, mostró fotos comprometedoras y temerarios testimonios, todo para indicar, al final, que esta historia de sangre no puede volver a repetirse nunca jamás. Por lo que propuso un gran Acuerdo Nacional por la Verdad. Este básicamente pasa por otorgar beneficios generales para colaboradores con grupos paramilitares, que Colombia acepte que el proceso de paz con las AUC fracasó y un perdón de las víctimas hacia sus victimarios. De lo contrario, según su argumentación teórica, nos vamos a seguir matando.

El inicio del debate

Petro inició el debate con la presentación de un vídeo en el que varios congresistas en el reciente pasado desestimaron sus investigaciones, pero que hoy están detenidos por la llamada parapolítica. Entre estas grabaciones están los reclamos en su contra de Álvaro García y Álvaro Araújo, que le hicieron en este mismo recinto; y uno más del presidente Uribe que lo señala de “terrorista” vestido de civil.

De inmediato, mostró unas fotos de la campaña de Álvaro Uribe a la Presidencia en la que el actual Jefe del Estado aparecía en actos públicos y mítines políticos con varios de los congresistas, hoy tras las rejas.

Después inició su exposición. El congresista llegó armado de datos sobre investigaciones y denuncias que comprometen a altos mandos policiales, militares, dirigentes de equipos deportivos y, en algunos casos, al Presidente de la República. Según dice, el proceso de paz con las AUC fracasó y por tal razón propuso un Acuerdo Nacional por la Verdad en el que se puedan integrar todas las personalidades que ayudaron a crear los grupos paramilitares. “Menos cárcel a cambio de la verdad plena”, dijo.

Ante un Congreso repleto de curiosos, asesores, periodistas y estudiantes, el senador pidió a la sociedad colombiana que aceptara el fracaso de este proceso con el gobierno del presidente Uribe y que, a partir de ahí, se crearan constituciones locales con el fin de regenerar verdaderamente las zonas donde hubo desmovilizaciones, “todo para frenar la cadena de retaliaciones que hace mafioso tras mafioso”.

El anunciado debate sobre cómo nació la parapolítica en Antioquia fue subiendo de tono a medida que Petro hablaba sobre los colaboradores que, por ejemplo, impulsaron grupos como las Convivir -que en su momento estaban autorizadas por la Ley-. Primero hizo referencia al gobernador de Antioquia a finales de los 90, el hoy presidente Uribe, quien dio vía libre a Salvatore Mancuso, Ignacio Roldán (alias ‘Monoleche’, acusado de matar a Carlos Castaño), José 'Chepe' Barrera, 'Julián Bolívar' y al hijo de Enilse López, alias ‘La Gata’, para guiar estas organizaciones que más adelante se convirtieron en autodefensas.

Luego afirmó que en la finca Las Guacharacas, antigua propiedad de la familia del Presidente, llegó la Convivir Cóndor dirigida por Juan Villegas Uribe quien tenía contacto permanente con alias ‘Lucas’, un reconocido jefe paramilitar de la zona. Según el senador, en esa finca los paramilitares ejecutaron asesinatos de varios campesinos.

El congresista respaldó su temeraria acusación en testimonios recogidos por las autoridades. Aseguró que esta finca fue usada como base por los paramilitares.

Otra acusación que trascendió en el debate fue contra el Alto Consejero, Fabio Valencia Cossio, de quien aseguró había solicitado la ayuda de Ramón Isaza (ex comandante de las autodefensas del Magdalena Medio) con ‘sus concejales’ para la convención conservadora de 1995. Ante el señalamiento, un comunicado que apareció en la página web de la Casa de Nariño aclara esta información. “De inmediato puse en conocimiento de esto a la Fiscalía General de la Nación para que averiguara sobre la veracidad de la carta y el origen de su difusión y acerca del contenido de la misma (...) igualmente, declararon las personas mencionadas en la carta presuntamente firmada por el señor Isaza, desvirtuando bajo juramento las afirmaciones contenidas en la misma”.

Contra el hermano del Presidente


Enseguida cuestionó y mostró una foto en la que aparece Santiago Uribe Vélez, hermano del Primer Mandatario, con Fabio Ochoa Vásquez, miembro del Cartel de Medellín. Según Petro, la foto es de 1985, un año después del asesinato del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla y cuando ya los Ochoa eran buscados por sus actividades mafiosas.

Entonces el congresista del PDA señaló igualmente que en la finca La Carolina, también de propiedad de la familia del Presidente, los paramilitares tuvieron su base para cometer sus acciones.

Luego dijo que el paramilitarismo se expandió por todo el país. En este camino, según Petro, los paramilitares –tomados de la mano de la mafia- asesinaron, según el congresista, a centenares de decenas de miembros de la Unión Patriótica, UP, a dirigentes de izquierda y a reconocidas figuras de los partidos tradicionales como Luis Carlos Galán. Y que en su espiral de violencia, terminaron derribando el avión de Avianca y colocándole un carro bomba al DAS.

Mientras los ministros del Interior, Carlos Holguín; de Defensa, Juan Manuel Santos; y de Transporte, Andrés Uriel Gallego lo escuchaban en el recinto del Capitolio, el senador de izquierda habló sobre un informe de inteligencia que tenía información sobre el computador de alias ‘Jacinto’, miembro del estado mayor de las AUC que guardaba datos sobre los paramilitares en el 98.

En el aparato se detallaban los movimientos de un Nuevo Cartel de Medellín que al parecer se reunió “en años recientes” con una pasada cúpula de la Fiscalía, investigación que Luis Camilo Osorio, Fiscal General hasta 2004, dio por cerrada sin aparente razón. “Esta nueva organización la integraban Gustavo Adolfo Upegui, presidente del equipo de Fútbol Envigado F. C. (…); Ricardo Londoño, socio del Deportivo Independiente Medellín y Hugo Albeiro, de quien decían tenía mucho poder en la organización”, dijo Petro. Se cree que este movimiento patrocinó grupos de los ‘paras’ de Bello y penetró la administración de dicho municipio.

El caso del general


Durante la jornada, el congresista recordó los nombres de algunos oficiales del Ejército y la Policía como el general Rito Alejo del Río y el coronel Mauricio Alfonso Santoyo que resultaron involucrados con las autodefensas, pero reveló otros que hasta el momento se desconocían. Aseguró que el general Daniel Castiblanco, actual comandante de la Policía, estaba comprometido con el crecimiento de los grupos paramilitares del Magdalena Medio, así como el coronel Gabriel Ramón Díaz. Y que el coronel en retiro Alfonso Plazas Vega (investigado en el caso del Palacio de Justicia) dejaba que sus fuerzas de caballería estuvieran en las fincas de Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mejicano, en ese entonces uno de los hombres más sanguinarios del Cartel de Medellín. Por último hizo referencia a una “bolsa común” que al parecer tenía el Ejército, grupos narcotraficantes y las AUC, y que era pagada por el ex jefe paramilitar, Carlos Castaño Gil.

“En todos estos casos la justicia ha sido manipulada, igual que en Norte de Santander”, señaló Petro antes de terminar su ponencia cuando se preguntó si los buses en los que se transportaron los habitantes de la Comuna 13 para hacerle un homenaje hace tres semanas al comandante del Ejército, general Mario Montoya, no serían los mismos de Hugo Albeiro, el del Nuevo Cartel de Medellín.

Respuesta del Ministro


Tras las acusaciones de Petro, el ministro del Interior, respondió los señalamientos de dirigente del PDA. Lo primero que hizo Holguín, fue tratar de desacreditar la investigación que hizo el legislador señalando que “se basó en expedientes que no han sido fallados por la justicia y que, además, no hace referencia a fechas específicas”.

Y sobre la cantidad de documentos que presentó Petro durante su presentación, Holguín manifestó que se sentía débil. “Mi condición de inferioridad se da porque a Petro le comen cuento en todas partes. En la Fiscalía, la Procuraduría y hasta en los medios de comunicación”.

Tras decir eso, se fue lanza en ristre contra las guerrillas y las señaló de ser las culpables de la violencia en el país. “Quienes enseñaron la teoría del ‘con tal de qué...’ de que habla el Senador eran aquellos que combinaban diferentes formas de lucha, movilizaban a jóvenes y profesores para envenenarlos en una lucha”.

Según sus comentarios, en ese panorama se gestó la filosofía y política del actual presidente, Álvaro Uribe. “No fue desde 1995, como lo señala el Senador, sino desde mucho antes”. Para Holguín, la virtud del Presidente es la de tomar las banderas desde la institución para frenar la violencia.

A renglón seguido, Holguín volvió a arremeter contra la guerrilla. Y en una clara alusión a Petro que fue militante del M-19, atacó a este movimiento armado ilegal. Así, sacó una foto en la que se veían miembros de las Farc y el M-19 en el Magdalena Medio, donde, según las versiones, se inició el paramilitarismo a comienzos de la década de los 80.

“¿Qué hacía el M-19 reunido allí con las Farc, que era el grupo que se estaba disputando el territorio con los paramilitares?”, cuestionó Holguín. “Para aquella época, en 1982, el M-19 estaba en contra del narcotráfico. Apenas tres años más tarde, en 1985, estaba a su favor, cuando ocurrió la toma del Palacio de Justicia”. Después, ocurre el asesinato de Luis Carlos Galán.

“¿Con qué cara vienen a hablar de verdad y justicia, cuando se indultó a William Carvajalino, señalado de ser coautor de secuestro extorsivo y hurto y que su condena sería de ocho años de prisión?”, cuestionó Holguín en su discurso.

“Aún así, la oposición repudió la Ley de Justicia y Paz y exige que con los desmovilizados paramilitares se llegue hasta las últimas consecuencias”, dijo el Ministro, respecto a la propuesta que hizo Petro. Al final, desestimó la propuesta del senador de convocar a un gran Acuerdo Nacional por la Verdad.

Por su parte, el general Castiblanco dijo en una improvisada rueda de prensa que mientras fue comandante de distrito en Puerto Boyacá, cuando tenía el grado de mayor de la Policía en 1991, jamás se reunió con Pablo Escobar ni con Gacha, como lo dice Petro. “Gacha murió el 15 de diciembre en 1989, así que no me pude haber reunido con él en el 91 como dice el senador, y Escobar ingresó en la Catedral en el 91 y se fugó después, o sea que tampoco pude haberme visto con él en ese entonces”, respondió el oficial.


Dura reacción del Gobierno


En la noche de este martes, el consejero presidencial José Obdulio Gaviria reaccionó indignado ante lo afirmado por Petro. “Su condición de senador no le da derecho a irrespetar así a la país, a la democracia y a los colombianos”, sentenció en diálogo con Semana.com. El consejero del Jefe del Estado dijo que todos los ciudadanos deberían recordar que en la finca ‘Las Guacharacas’ fue otro grupo terrorista (las Farc) las que cometieron terribles asesinatos en contra de la familia del Presidente, entre ellos su padre, Alberto Uribe. “La finca fue quemada, destruida y convertida en un campo de sangre por esos terroristas. Nadie entiende por qué ahora Petro viene con esa historia. El único asesinato judicializado fue el del señor Uribe ”.

Y sobre la finca ‘La Carolina’, Gaviria dijo que esta era de propiedad de ilustres y honestos ciudadanos antioqueños. Por lo que, dijo, con su afirmación Petro ha manchado el honor de unas personas ejemplares.

Sobre el debate en general, Gaviria dijo que “nunca antes había visto un debate tan deshilvanado, calumnioso y en la que se irrespetó a la justicia, a la gente, a los colombianos, y hasta el propio presidente Uribe de una manera abusiva”.

Para el asesor del Presidente Uribe, lo dicho por Gustavo Petro es una “verdadera vulgaridad”, sus afirmaciones “son calumniosas” e “irrespetuosas”. Sobre la foto del hermano del presidente con uno de los Ochoa, Gaviria señaló que era “infortunada”. Pero, sentenció, por ningún motivo tenía que hacerle daño al Jefe del Estado pues al fin y al cabo su hermano jamás ha hecho política.

lunes, mayo 24, 2010

LOS CRIMENES Y ASESINATOS ORDENADOS Y EJECUTADOS POR SANTIAGO URIBE VELEZ, ALVARO URIBE VELEZ y "LOS DOCE APÓSTOLES"

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Tarde o temprano iba a salir a la luz pública los asesinatos ordenados y ejecutados por el criminal mas peligroso de la nefasta familia Uribe Vélez: el asesino Santiago Uribe Vélez. 


El periódico argentino "Pagina 12" y el diario estadounidense "The Washington Post" han publicado la confesión del ex-mayor de la policía Juan Carlos Meneses Quintero, en el que cuenta la forma como actuaban los escuadrones de la muerte patrocinados por Santiago Uribe Vélez, crímenes que algunas veces él mismo ejecutaba.

Quienes hemos oído o leído alguna entrevista de éste criminal, hermano del narco paraco presidente Alvaro Uribe Vélez, nos hemos quedado sorprendidos de la calaña de criminal que es éste señor. Para tenerle miedo. No sobra recordar que el origen de la inmensa fortuna de la familia Uribe se debe al narcotráfico, específicamente a los millones acumulados por el patriarca Alberto Uribe Sierra, asesinado en confusas circunstancias, al parecer por venganzas entre narcos. El señor Alberto Uribe Sierra perteneció al cartel de Medellín, fue amigo del narcotraficante Pablo Escobar, no olvidemos que los Uribe Vélez son primos segundos de otra familia de narcos: los Ochoa Vázquez. Tampoco olvidemos que el señor Alberto Uribe Sierra estuvo a punto de ser extraditado a Estados Unidos, por narcotráfico.

Esa nefasta familia, que llegó al poder a punta de sangre, asesinatos y masacres, pretende ahora darse aires de familia trabajadora y demás mentiras que Alvaro Uribe pregona por televisión. 

Sí, son trabajadores para asesinar campesinos y robarles sus tierras, para asesinar estudiantes, políticos, periodistas y todo aquel que denunciaba sus orígenes mafiosos. Para la muestra el cinismo de los hijos de Uribe al justificar el negocio de tierras en Mosquera, donde se va a constuír una zona franca, negosio ilegítimo hecho a punta de información privilegiada y corrupción con la repartición de notarías.

En Bogotá Subterránea incluso denunciamos los crímenes de los que se le acusan a Santiago Uribe Vélez: asesinatos de campesinos para robarles sus tierras, entre ellos un descuartizamiento ejecutado, según testimonios, por el mismo Santiago Uribe Vélez, campesinos asesinados, muchos de los cuales fueron enterrados en la misma finca de Santiago Uribe Vélez, La Carolina. Se sabe que días después de que comenzaran las confesiones de los paramilitares, a la finca la Carolina entraron máquinas excavadoras de tierra, para desenterrar los cuerpos y desaparecerlos. Estas denuncias fueron hechas en su tiempo por el senador Gustavo Petro, quien fue amenzado por el mismo Santiago Uribe Vélez.

Finalmente ha confesado un ex-policía que trabajó al servicio de los Uribe y de su grupo de asesinos llamado "Los doce apóstoles", que tienen a su cargo asesinatos de campesinos, periodistas y líderes sociales en Antioquia, entre ellos el brutal asesinato de Mario Calderón y Elsa Alvarado.


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Mario Calderón y Elsa Alvarado, asesinados brutalmente en Bogotá por orden de "Los doce apóstoles" al mando de los hermanos Álvaro y Santiago Uribe Vélez


A continuación se citan los artículos de las denuncias publicados en los diversos medios de comunciaciòn que han dado a conocer la confesión del ex-mayor de la policia Juan Carlos Meneses Quintero:

- Entrevista del ex-mayor de la policía Juan Carlos Meneses Quintero en Noticias Uno.
- Artículo en el períodico argentino Página 12.
- Artículo en inglés en el diario estadounidense Washingto Post.
- Traducción al español del artículo del Waschington Posto.
- Estrevista al tenebroso Santiago Uribe Vélez.




CONFESION DEL EX-MAYOR DE LA POLICIA JUAN CARLOS MESES QUINTERO A LA COMISION DE JURISTAS ARGENTINOS LIDERADA POR EL PREMIO NOBEL ALFONSO PÉREZ ESQUIVEL




Los Doce Apóstoles de Santiago Uribe

Tomado del diario Pagina 12 de Argentina

Un ex mayor de la Policía Nacional colombiana acusó ante un grupo de juristas al hermano de Alvaro Uribe de montar una estructura paramilitar responsable de varias ejecuciones ilegales en la provincia de Antioquia. También dijo que el presidente apoyó al grupo.

Por Santiago O’Donnell

Un oficial retirado de la Policía Nacional colombiana acusó a Santiago Uribe Vélez, hermano del presidente colombiano, de haber creado y mantenido en los ’90 una estructura paramilitar que cometió varios crímenes en connivencia con fuerzas policiales en la provincia de Antioquia. También dijo que el presidente habría apoyado las actividades ilegales de su hermano.

La denuncia del mayor retirado Juan Carlos Meneses Quintero se hizo en Buenos Aires hace tres semanas ante un grupo de representantes de organizaciones internacionales que monitorean violaciones de derechos humanos en Colombia. Página/12 presenció el testimonio, que se mantuvo embargado hasta hoy por razones de seguridad a pedido del abogado de Meneses, Daniel Prado.

Escucharon la denuncia el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, director del Servicio Paz y Justicia; Carlos Zamorano por la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el juez de la Cámara de Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Eduardo Freiler, el presidente consultivo de la Asociación Americana de Juristas, Beinusz Smuckler, y el representante de la Asociación Americana de Juristas, Ernesto Moreau.

Meneses empezó su relato contando cómo conoció al hermano de presidente colombiano y cómo tomó contacto con la estructura para militar cuya creación y mantenimiento le adjudica a Santiago Uribe Vélez.


“En 1993, estando yo con el grado de teniente, me nombran comandante del Distrito Policial 7 de Antioquia con asiento en Yarumal. ¿Cómo llego yo a Yarumal? Yo siempre he sido una persona comprometida con la institución, muy de combatir a la guerrilla. En esa época Yarumal era muy peligroso, estaba asedidada por la guerrilla. A los coroneles les daba miedo. entonces los comandantes me mandan a mí. Yo recibo el mando del entonces capitán, hoy coronel retirado Benavídez. El me recibe y me dice ‘vea, Meneses, aquí hay una situación muy especial, acá hay un grupo de personas que hace limpieza, o sea limpieza social, o sea desaparecer a las personas que se identifican como guerrilleros, como ladrones, como secuestradores, extorsionadores, o sólo expendedores de vicio, o viciosos. Vea, usted lo único que tiene que hacer es cuando ese grupo vaya a hacer un trabajo usted tiene que colaborarles’.

“Le pregunto ‘cómo es esto, capitán’, y me contesta: ‘vea, el grupo tiene un jefe que se llama Santiago Uribe Vélez, que es el hermano del (entonces) senador Alvaro Uribe. El es un ganadero de la región que tiene la hacienda cerca de Yarumal, la hacienda La Carolina. El es el jefe de este grupo paramilitar.’ El capitán, pues, me cuenta la historia: ‘Yo les he colaborado, lo que hago es que cada vez que ese grupo va a cometer un asesinato lo que tiene que hacer es que la policía no reaccione, que usted los tenga guardados, ocupados, para que no vayan a capturar a los que cometen estos asesinatos, y ésta es la forma de colaborarle a Santiago’. Entonces él me relaciona con Santiago Uribe Vélez. El me presenta (y Santiago me dice): ‘mucho gusto, teniente, bienvenido a Yarumal, yo tengo este grupo que va a colaborar muchísimo con usted, además de que yo necesito que usted colabore con ellos, ellos le van a dar mucha información y liberar la zona cuando usted lo necesite’.

“En esa época la Policía Nacional siempre era calificada por la que menos delitos tenga, dejando de lado los homicidios, entonces lo que le interesaba a la policía era mantener los índices delincuenciales bien bajos. Me presento ante Santiago y me dice ‘yo a usted mensualmente le voy a dar una platica por usted colaborarme.’ El capitán Benavídez me decía ‘tranquilo, no hay problema, esto está coordinado con los altos mandos, no va a pasar nada’. Santiago me dice ‘vea, reciba esta plata o no la reciba, nosotros tenemos el apoyo de los comandantes de la policía a nivel departamental y amigos a nivel nacional, nosotros vamos a seguir actuando’, y yo dije ‘bueno pues, pa’ delante’. Ese fue el compromiso con Santiago.

”Así empezamos en enero de 1993, estuve febrero, marzo, a principios de abril me sacaron porque el escándalo fue a nivel nacional con medios de comunicación, se destapa el mal llamado grupo de los Doce Apóstoles. En el tiempo que yo estuve nunca se llamó Doce Apóstoles. Son los medio los que empezaron a usar ese nombre porque supuestamente había un sacerdote metido en ese grupo, que era el padre Palacios. A mí me sacan porque la cosa se calentó, ‘listo, mi coronel, yo sólo cumplo órdenes’, y me terminan mandando a un distrito todavía más difícil que es Segovia. Es que a mí me tenían como una persona eficaz para combatir la guerrilla. La cosa es que en esos tres meses se suscitaron unos incidentes en los que son asesinadas personas y yo le presto a Santiago la colaboración para que el grupo del cual él era el jefe pudiera cometer sus asesinatos.”

Meneses continuó con una descripción de los miembros del grupo y nombra como cofinancista del grupo junto a Santiago Uribe al hacendado Alvaro Vázquez. y dice que Santiago Uribe le designa un enlace con el grupo para las operaciones urbana y otro para la rurales. Nombra al personal policial a su cargo y dice que le ordena que colabore con el grupo.

”Este muchacho Rodrigo (uno de los enlaces) se alquiló una pieza al lado del departamento de policía que tenía conexión con la habitación donde yo dormía en el comando. El ahí tenía unos uniformes de la policía y el ejército, capuchas, botas, tanto es así que después la fiscalía hace un allanamiento de esa habitación y encuentra esos elementos.

”En la tercera reunión con Santiago me lleva a conocer la finca porque dice que le he colaborado mucho. Cuando vamos a la parte de atrás ellos tienen una plaza de toros pequeña porque ellos crían toros. Detrás de la plaza ellos tienen una pista de entrenamiento para paramilitares. Una pista con todos los obstáculos para un entrenamiento militar. La escalera, la telaraña, todos. El me dice ‘mira, aquí es donde entreno a mis muchachos’. En la finca él mantenía gente armada con escopetas, con fusiles, él incluso tenía una subametralladora. Esa vez Santiago también me muestra una lista, porque él tenía una lista de las personas que iban asesinando. En esa época Alvaro Uribe era senador y estaba aspirando a la gobernación. El me decía ‘tranquilo que cuando Alvaro sea gobernador nos va a ir mucho mejor”’.

A continuación, Meneses pasó a detallar cinco crímenes cometidos por el grupo paramilitar al amparo de su mandato policial.


“Hay un caso donde se obtiene información de que van a atracar un peaje. Yo les digo ‘vayan a hacer el operativo, no hay problema. Entonces ellos se esconden y efectivamente llegan a atracar el peaje. Fue gente de la Sigin (inteligencia policial) y fue el grupo de Santiago. Ellos dan de baja a dos delincuentes en el peaje. Eso se ve como positivo y las cosas empiezan a marchar.

”Hay otro caso en que Santiago me pide el favor: ‘hay una situación especial y es que ya tenemos ubicado a un colaborador de la guerrilla, entonces le voy a mandar a los muchachos, vamos a cometer el asesinato contra esta persona que colabora con la guerrilla. Esta es una persona conocida, es guerrillero, se llama Rodrigo Barrientos. Es conductor de un carro que utilizan como bus. Ya lo tenemos identificado que es la persona que suministra los víveres a la guerrilla. Tenemos que acabar con la guerrilla y él es cabeza visible de la guerrilla.’ (Yo contesto) ‘bueno, listo hágale, no hay problema’. Cometen el asesinato.

“Hay otro caso de una extorsión que le están haciendo a un comerciante de Yarumal, Santiago me llama y dice, ‘Meneses vamos a armar un operativo contra una persona. El empresario tenía un restaurante que se llama Las Rocas. Yo fui y le tomé declaración al empresario y armé el operativo, fue la gente del grupo y de la policía. Cuando fueron a recibir el dinero, ellos dan de baja a un extorsionador. Y otra persona se les vuela del lugar. Yo rendí un informe dando un resultado positivo. Había sido la policía, pero en coordinación con el grupo de los mal llamados Doce Apóstoles.

“¿Qué pasa? Este extorsionador que se escapa el grupo lo ubica en una finca que se llama La Sirena, entonces mi escolta me dice ‘vea teniente a esta persona ya la tenemos ubicada’. Entonces yo le contesto ‘pues bien entonces hágale’. Pues la idea era ésa: si estaba ubicado pues... entonces arman el operativo y asesinan a dos personas de apellido Quintero Olarte, padre e hijo. El hijo es el que había hecho la extorsión. Y ahí me involucran en el proceso. Porque el agente Amaya, siendo mi escolta, yo nunca lo autoricé que llevara los fusiles, él se llevó el fusil suyo y el fusil mío. Ellos van y les causan la muerte a estos dos Quintero Olarte y para colmo hieren a dos niños menores de edad. Yo al otro día voy a levantamiento con la inspectora de policía. Yo mismo recojo las vainas, las embalo y las entrego a las autoridades. Después me entero que Amaya se llevó los fusiles a cometer el asesinato. Por ese caso yo estuve detenido en dos oportunidades, una vez seis meses y otra vez tres meses, por el mismo hecho de las vainas, eso está en el expediente. Después me libro, logré mi salida con mi abogado, porque yo sabía que era un proceso político para que involucre a Santiago, pero yo decía que Santiago no tenía nada que ver. El me decía ‘tranquilo que ese proceso va a salir adelante, que el hermano ya está encima del proceso y que el proceso va a ser cerrado, como efectivamente ocurrió.

“El último caso fue una toma guerrillera que hubo en el municipio de Yarumal, que la guerrilla llegó a atacar al pueblo con fusil, ese caserío quedaba a cuarenta y cinco minutos del cuartel. Yo ahí busco a Santiago y le pido ayuda y él dice que ese día sólo tiene tres personas. Vaya con estos muchachos míos que ellos conocen un camino para llegarles allá. Ese día fuimos unos quince policías con los tres del grupo de Santiago. Burlamos el retén de la guerrilla y llegamos al pueblo y la guerrilla todavía le está disparando al comando de policía. Entonces armamos unas minas para esperar a la guerrilla, pero salieron por otro camino y me dejaron esperando. Después entro al pueblo y me entero de que a la policía le había ido muy bien, porque hubo tres bajas de la guerrilla contra sólo una de la policía.”

Para finalizar, Meneses ensayó una explicación de cómo terminó en Venezuela.

”El proceso a los Doce Apóstoles no llega a la verdad porque en Yarual había un grupo de comerciantes honestos que armaron un grupo de personas colaboradoras de la policía para papelería, gasolina, elementos de aseo. La fiscalía fue contra ellos, pero mentiras, esos comerciantes no eran, eran los ganaderos que estaban con Santiago. Pero la fiscalía nunca destapó a Santiago y fueron presos más de un año estos comerciantes sanos y el proceso sigue, siempre contra los comerciantes de Yarumal.

”Cuando el proceso arranca vamos con mi coronel a la oficina de Santiago. Ya no estábamos en Yarumal. El tenía una oficina en Medellín. Santiago nos dice ‘vean, ustedes no se preocupen, con mi hermano hablamos con las personas que teníamos que hablar para que este proceso no termine en nada y ustedes salgan absueltos. Váyanse tranquilos. Eso sí: no me mencionen’. A los años, en el 2002, 2003, yo ya soy mayor de la policía y me llega un traslado para un sitio malo. Ubico a Santiago, lo llamo y le digo que no me manden. El dice ‘el compromiso era archivar la causa y ya cumplimos. No vuelvan a llamar’. Esa fue la última comunicación con Santiago. El año pasado empezaron las amenazas, Santiago sabe que soy una persona que sé mucho de él, a la mayoría del grupo de los Doce Apóstoles los asesinaron. Entonces tomé las decisión de escaparme.”




A continuación el artículo del Washington Post



Colombian president's brother said to have lead death squads


Tomado del Washington Post

A former police major alleges that President Alvaro Uribe's brother once led a paramilitary group. The charges could reopen a criminal investigation against Santiago Uribe.

By Juan Forero
Washington Post Foreign Service
Monday, May 24, 2010

Colombian President Álvaro Uribe will leave office in August having largely succeeded in winning control of once-lawless swaths of countryside from Marxist rebels, an accomplishment partly made possible by more than $6 billion in U.S. aid.

But Uribe's government has also been tarnished by scandals, including accusations in congressional hearings that death squads hatched plots at his ranch in the 1980s and revelations that the secret police under his control spied on political opponents and helped kill leftist activists.

Now a former police major, Juan Carlos Meneses, has alleged that Uribe's younger brother, Santiago Uribe, led a fearsome paramilitary group in the 1990s in this northern town that killed petty thieves, guerrilla sympathizers and suspected subversives. In an interview with The Washington Post, Meneses said the group's hit men trained at La Carolina, where the Uribe family ran an agro-business in the early 1990s.

The revelations threaten to renew a criminal investigation against Santiago Uribe and raise new questions about the president's past in a region where private militias funded with drug-trafficking proceeds and supported by cattlemen wreaked havoc in the 1990s. The disclosures could prove uncomfortable to the United States, which has long seen Uribe as a trusted caretaker of American money in the fight against armed groups and the cocaine trade.

"This is what we have been hoping for -- that something like this could come out, and we could show what these paramilitary groups were," said María Eugenia López. She said five of her relatives were killed by paramilitaries based in Yarumal in 1990.

Human rights groups have long demanded that Uribe clarify his role, if any, in the formation of some of those groups, whose extensive war crimes are being untangled by special teams of prosecutors. Uribe was senator and then governor in this state, Antioquia, where the number of paramilitary groups grew exponentially with the help of military forces and business interests that wanted a proxy force to fight then-potent guerrilla forces.

In an interview in his home in Medellin, Santiago Uribe denied that he or his brother were involved in any crimes. He said the allegations are part of a carefully orchestrated campaign to hurt the president. "The enemies of the president will not rest, and he knows it very well," Uribe said.

The president's spokesman did not respond to phone calls seeking comment. But in his eight years in office, Uribe has frequently vented against human rights activists, accusing them of being guerrilla stooges who disseminate false accusations against his government.

But human rights advocates who have first-hand knowledge of Meneses's allegations said his declaration amounts to powerful evidence that should trigger an investigation. Several of them are prominent Argentines, including 1980 Nobel Peace Prize laureate Adolfo Perez Esquivel, who heard Meneses recount his story in a videotaped meeting in Buenos Aires in April.

"He incriminates himself and also the brother of the president who managed the paramilitary group, but also President Uribe," Pérez Esquivel said.

'12 Apostles'

Prosecutors investigated Santiago Uribe in the 1990s for paramilitary ties and temporarily jailed local businessmen, Meneses and another police commander, known as "Captain Dam" because he was accused of throwing victims' bodies into the local dam. Secret witnesses who participated in crimes gave depositions detailing Santiago Uribe's role. But no one was convicted for heading the group, known as the 12 Apostles because one of its members was a priest.

Meneses is the first close collaborator of the 12 Apostles to speak publicly about the group's inner workings. His declarations are also the most extensive recounting by a security services official of how Colombia's militarized police and its army worked in tandem with death squads in one community -- a model that investigators of the paramilitary movement say was duplicated nationwide.

Meneses has not yet provided testimony to judicial authorities, but he has written to the state's investigative agencies to announce that he wants to cooperate. The video made in Argentina has also been seen by investigators, and an official in the Colombian justice system said prosecutors want to depose Meneses. If his testimony is credible, the official said, it would reopen long-dormant cases.

"The case against Santiago Uribe can be revived," the judicial official said, speaking on the condition of anonymity because he was not authorized to discuss the case.

Speaking at his home with his wife at his side, Santiago Uribe acknowledged that Meneses's accusations could "of course" reopen his case. In rambling responses to several questions, he admitted that a man had been killed at his hacienda under murky circumstances but said he was unaware paramilitaries operated in Yarumal.

Meneses's role

In his recounting, Meneses said he immediately began collaborating with the paramilitary group upon being assigned to head the police in Yarumal in early 1994. Santiago Uribe was the main fundraiser and strategist behind the group, Meneses said, describing meetings in which the two discussed who would be killed next. Meneses said his own role was simple: He ensured that his policemen were nowhere near where a killing was to take place.

"I allowed them to act," he said of the hit men, who included a police officer, Alexander de Jesús Amaya, who later cooperated with authorities. The dead included suspected guerrillas and extortionists, Meneses said, but also civilians with no ties to rebel groups.

"First, it was drug addicts and small-time criminals winding up dead," said one former town official, speaking on the condition of anonymity. "Then, there were more and more and more dead."

For his help, Meneses recalled, he received a monthly payment of about $2,000 delivered by Santiago Uribe.

Meneses said he came forward because associates in the security services warned him he would soon be killed for knowing too much. Meneses reasoned that going public transforms him from a little-known retired policeman into a valuable witness whose death would provoke serious inquiries.

In October, he fled to Venezuela, seeking refugee status with his wife and children. He contacted a prominent Colombian human rights activist, Javier Giraldo, a Catholic priest, who took Meneses to Argentina. Meneses's three-hour confession in Argentina gave him a level of legitimacy, said Pérez Esquivel, the Nobel laureate.

"Few police or military officers have had the valor to admit to crimes in Colombia," Pérez Esquivel said.



A CONTINUACION LA TRADUCCION DEL ARTICULO DEL WASHINGTON POST:


Hermano del presidente colombiano señalado de dirigir escuadrones de muerte


Un ex policía confiesa que el hermano del presidente Álvaro Uribe, lideró un grupo paramilitar. Los cargos podrían volver a abrir una investigación penal contra Santiago Uribe.

Por Juan Forero
Washington Post Servicio Exterior
Lunes, 24 de mayo 2010

El presidente colombiano, Álvaro Uribe dejará su cargo en agosto con gran éxito en ganar control de zonas, alguna vez en manos de los rebeldes marxistas, en parte, un logro posible gracias a más de $ 6 mil millones en ayuda de EE.UU..

Pero el gobierno de Uribe también ha quedado empañado por los escándalos, incluyendo acusaciones en las audiencias del Congreso de que escuadrones de la muerte han nacido en las parcelas de su rancho familiar en la década de 1980 y las revelaciones de que la policía secreta bajo su control espiaba a los opositores políticos y ayudó a matar a activistas de izquierda.

Ahora, un ex mayor, policía, Juan Carlos Meneses, ha alegado que el hermano menor de Uribe, Santiago Uribe, dirigió un temible grupo paramilitar en la década de 1990, en esta ciudad del norte, que mató a los ladrones de poca monta, simpatizantes de la guerrilla y los sospechosos de subversión. En una entrevista con The Washington Post, Meneses dijo que los sicarios del grupo fueron entrenados en La Carolina, finca de la familia Uribe dedicado al agro-negocio en la década de 1990.

Las revelaciones amenazan con reactivar la investigación penal contra Santiago Uribe y plantean nuevas preguntas sobre el pasado del presidente en una región donde las milicias privadas fueron creadas por narcotrficantes y el apoyadas por ganaderos, que causaron estragos en la década de 1990. Las revelaciones podrían resultar incómodas para los Estados Unidos, que han visto por mucho tiempo a Uribe como un cuidador de confianza de dinero estadounidense en la lucha contra los grupos armados y el tráfico de cocaína.

"Esto es lo que hemos estado esperando - que algo así podía salir, y pudimos mostrar lo que estos grupos paramilitares fueron", dijo María Eugenia López. Ella dijo que cinco de sus parientes fueron asesinados por paramilitares con sede en Yarumal en 1990.

Grupos de derechos humanos llevan tiempo pidiendo que Uribe aclarar su papel, en su caso, en la formación de algunos de esos grupos, cuya extensa crímenes de guerra están siendo desenredados por equipos especiales de los fiscales. Uribe fue senador y luego gobernador en este departamento,, Antioquia, donde el número de grupos paramilitares crecieron de manera exponencial con la ayuda de las fuerzas militares y los intereses empresariales que querían una fuerza para luchar contra las entonces potentes fuerzas guerrilleras.

En una entrevista en su casa de Medellín, Santiago Uribe, negó que él o su hermano estuvieran involucrados en algún delito. Él dijo que las acusaciones son parte de una campaña cuidadosamente orquestada para herir al presidente. "Los enemigos del presidente no va a descansar, y él lo sabe muy bien", dijo Uribe.

El portavoz del presidente no respondió a llamadas telefónicas en busca de comentarios. Pero en sus ocho años de mandato, Uribe ha ventilado con frecuencia contra activistas de derechos humanos, acusándolos de ser cómplices guerrillero que difundir falsas acusaciones contra su gobierno.

Pero los defensores de derechos humanos que tienen conocimiento de primera mano de las denuncias Meneses dijo que su declaración constituye un indicio de gran alcance que debe poner en marcha una investigación. Varios de ellos son argentinos prominentes, entre ellos el premio Nobel de la Paz de 1980, Adolfo Pérez Esquivel, quien escuchó a Meneses el recuento su historia en una reunión grabada en video, en Buenos Aires en abril.

"Él se incrimina a sí mismo y también al hermano del presidente, que dirigió el grupo paramilitar, pero también incrimina al presidente Uribe", dijo Pérez Esquivel.

Los 12 Apóstoles

Los fiscales investigaron a Santiago Uribe en la década de 1990 por sus vínculos paramilitares y temporalmente fueron encarcelados hombres de negocios locales, Meneses y otro comandante de la policía, conocido como "Capitán Presa" porque fue acusado de arrojar cuerpos de las víctimas en la presa local. Secreto testigos que participaron en los crímenes deron declaraciones detallando el papel de Santiago Uribe. Pero nadie fue condenado por dirigir el grupo, conocido como los 12 apóstoles, porque uno de sus miembros era un sacerdote.

Meneses es el primer colaborador cercano de los 12 Apóstoles en hablar públicamente del funcionamiento interno del grupo. Sus declaraciones son también las más amplias de un recuento de los servicios de seguridad oficiales de cómo la policía militarizada de Colombia y su ejército trabajaban conjuntamente con los escuadrones de la muerte en una comunidad - un modelo que los investigadores del movimiento paramilitar dicen que se duplicó a nivel nacional.

Meneses no ha proporcionado testimonio a las autoridades judiciales, pero le ha escrito a las agencias de investigación del Estado para anunciar que él quiere cooperar. El video realizado en la Argentina también ha sido visto por los investigadores, y un funcionario de la justicia colombiana dijo que los fiscales quieren capturar a Meneses. Si su testimonio es creíble, dijo el funcionario, que reabriría los casos de larga latencia.

"El caso contra Santiago Uribe se recupera" dijo el funcionario judicial, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a discutir el caso.

Hablando en su hogar con su esposa a su lado, Santiago Uribe reconoció que las acusaciones de Meneses podría "por supuesto" reabrir su caso. En laberínticas respuestas a varias preguntas, reconoció que un hombre había sido asesinado en su hacienda en circunstancias turbias, pero dijo que se desconocen los paramilitares operaban en Yarumal.

El rol de Meneses

En su relato, Meneses dijo que de inmediato comenzó a colaborar con el grupo paramilitar cuando se le asignó lidrar a la policía en Yarumal a principios de 1994. Santiago Uribe fue el fundador, el principal recaudador de fondos y estratega detrás del grupo, dijo Meneses, describiendo reuniones en las que los dos discutieron quién sería el siguiente asesinado. Meneses dijo que su propio papel era simple: Se aseguró de que sus policías estarían lejos de donde el asesinato iba a tener lugar.

"Yo les permití actuar", dijo sobre los sicarios, que incluye un agente de policía, Alexander de Jesús Amaya, quien luego colaboró con las autoridades. Los muertos incluyen supuestos guerrilleros y extorsionistas, dijo Meneses, pero también a civiles sin vínculos con los grupos rebeldes.

"En primer lugar drogadictos y delincuentes de poca monta fueron liquidados", dijo un antiguo funcionario de la ciudad, que habló bajo condición de anonimato. "Entonces, había más y más y más muertos".

Por su ayuda, recuerda Meneses, recibió un pago mensual de unos 2.000 dólares entregados por Santiago Uribe.

Meneses dijo que se adelantó a delatar a Santiago Uribe debido a que conocidos en los servicios de seguridad le advirtieron que pronto sería asesinado por saber demasiado. Meneses razonó que haciendo pública su confesión pasaría a ser, de un policía retirado poco conocido, en un valioso testigo cuya muerte provocaría investigaciones serias.

En octubre huyó a Venezuela, buscando obtener el estatuto de refugiado con su esposa e hijos. Se puso en contacto un prominente activista colombiano de derechos humanos, Javier Giraldo, sacerdote católico, quien llevó a Meneses a la Argentina. La confesión de tres horas de Meneses en Argentina le dio un nivel de legitimidad, dijo Pérez Esquivel, premio Nobel.

"Pocos policías u oficiales militares han tenido la valentía de admitir a los crímenes en Colombia", dijo Pérez Esquivel.





A continuación la reseña de Caracol Radio:



Washington Post revive escándalo de "los 12 apóstoles"


Tomado de Caracol Radio
Mayo 23 de 2010

Según revela el diario norteamericano, The Washington Post, un ex policía, el mayor, Juan Carlos Meneses, afirmó ante varios defensores de derechos humanos, entre ellos, el premio Nóbel de Paz, Adolfo Pérez Esquivel, que el hermano menor del presidente Álvaro Uribe, Santiago, dirigió un grupo paramilitar en la década de 1990, en Antioquia, que mató a los ladrones de poca monta, simpatizantes de la guerrilla y sospechosos de pertenecer a la subversión.

En una entrevista con el rotativo estadounidense, el ex policía Meneses sostuvo que los encargados de estos asesinatos fueron sicarios del grupo, formado en finca La Carolina, de propiedad del hermano del Mandatario colombiano.

Según la publicación, “las revelaciones amenazan con renovar una investigación penal contra Santiago Uribe y plantean nuevas preguntas sobre el pasado del Jefe de Estado, en una región donde las milicias privadas se financian con recursos del narcotráfico y el apoyo de ganaderos”.

El Washington Post, trae además el testimonio de una de las víctimas de hechos criminales presuntamente ocurridos en la finca del empresario del campo. Se trata de María Eugenia López, quien señala que cinco de sus parientes fueron asesinados por paramilitares en la región de Yarumal en 1990.

El Post sostiene que “los fiscales investigaron Santiago Uribe en la década de 1990, por sus vínculos paramilitares así como con algunos oficiales de la Fuerza Pública, como el mayor Meneses o el ‘Capitán Dam’, acusado de arrojar a otros sitios lejanos del crimen, los cuerpos de las víctimas de los paramilitares”.

Según el diario norteamericano, Meneses es el primer colaborador cercano al grupo denominado como los ‘12 Apóstoles’, que integraba entre otros, Santiago Uribe, en hablar públicamente del caso del hermano del Presidente de la República.




A continuación la tenebrosa y amenzante entrevista que el criminal Santiago Uribe Vélez dió haces unos meses al diario El Espectador. De miedo éste personaje:

Tomado de El Espectador



“Somos dos gallitos finos”: Santiago Uribe


Por: Norbey Quevedo H./ Rionegro, Antioquia

Desde Antioquia propone ampliar en dos años el período del Mandatario y dice que 12 en el poder serían tremendos.

El hermano del Presidente
Un testigo con poca audiencia

A doce kilómetros del aeropuerto José María Córdoba, en Rionegro (Antioquia), por la exclusiva zona de Llanogrande, está ubicado el refugio de Santiago Uribe Vélez, hermano menor del presidente Álvaro Uribe Vélez. Es una pequeña y silenciosa finca con un imponente paisaje que sólo se altera por los movimientos de los trabajadores y los pasos de los escoltas que vigilan con cautela a su patrón.

Santiago Uribe es acelerado. Parece más activo que su hermano. Camina de un lado a otro y no deja de dar instrucciones. Habla claro, rápido y fuerte. Es recio, viste pantalón de dril, camisa a cuadros y usa sombrero. Los caballos y las fincas son su pasión. Muestra con orgullo el picadero y las ocho pesebreras que está construyendo en su finca. Acaricia a Chamán y Clarín, sus dos caballos de paso fino, y dice que cuando termine la obra traerá a otros seis.

Es consciente que desde que su hermano fue elegido Presidente en 2002, es un blanco predilecto. Por eso le huye a los medios, aunque el Mandatario le aconseja que responda. Primero fue una fotografía con el narcotraficante Fabio Ochoa. Después señalamientos sobre una supuesta masacre cometida en la finca La Carolina, propiedad de su familia. Y más recientemente se le acusó de estar involucrado en un montaje contra el magistrado Iván Velásquez, con José Orlando Moncada Zapata, alias Tasmania.

Como si fuera poco, desde hace una década el condenado Francisco Villalba lo quiere relacionar con la masacre del Aro, ocurrida en Ituango (Antioquia). De hecho, su última acusación ante la justicia fue el pasado mes de junio. Sin embargo, de todas las pesquisas ha salido bien librado. Por eso se mantiene tranquilo en las montañas de Antioquia, donde prefiere los potros cerreros que a los periodistas que “incomodan tanto como un herraje”. Y por fin rompe su silencio. Estos son sus pensamientos y explicaciones.

¿Quién es Santiago Uribe Vélez?

Un colombiano común y corriente y, como decimos en Antioquia, luchador, trabajador y emprendedor.

¿A qué se dedica?

A la ganadería, la alfarería, la propiedad raíz rural y a servir a la gente.

¿Le cambió la vida por ser hermano del presidente Álvaro Uribe?

Era más libre que ahora. Cuando uno está sometido a permanecer con escoltas, pierde su libertad. Claro que ellos han sido decentes y no he tenido problemas.

¿Cómo recuerda la muerte de su padre a manos de las Farc?

Muchos colombianos hemos vivido esa tragedia. Lo mataron en presencia mía. Era un hombre lleno de vida, de apenas 50 años. Un tipo iluminado a quien quería mucho la gente.

¿Qué estaba haciendo?

Ese día, junto a mi hermana, acompañé a mi padre en un helicóptero de su propiedad que manejaba Bernardo Rivera. Fue el martes 14 de junio de 1983. A mi papá lo estaba pistiando la guerrilla. No sé si para extorsionarlo, matarlo o secuestrarlo, pero había jurado que no se dejaba secuestrar y cuando los vio venir sacó una pistola y empezó a disparar. Lo mataron como a un conejo. Yo crucé el río pidiendo a gritos la presencia de la Policía y me dispararon.

¿Usted quedó herido?

Empecé a correr en zigzag para esquivar las balas y de pronto sentí un quemón y caí al suelo. Me atravesaron un pulmón. Después salí como pude a la carretera y me recogió un campero con un visitador médico que me llevó a Yolombó.

¿Y qué pasó con su hermana?

Ella se escondió en la parte de arriba de la casa. Bernardo en el granero. Los guerrilleros destruyeron el helicóptero a bala y se fueron cuando se dieron cuenta que mi papá estaba muerto.


¿Qué piensa hoy de las Farc?

Lo mismo que hace 25 años, que no tienen justificación y son terroristas, ya lo dice todo el mundo. Subsisten para el narcotráfico. Que bueno fuera que entendieran que podrían concertar un acuerdo de paz. Ya no tienen otro camino.

¿Qué le gusta de su hermano como Presidente?

Es un ser humano y seguramente comete errores, pero ninguno de mala fe. Sus aciertos son muchos y los hombres se miden por sus hechos. Hoy el país es otro, y lo que más me gusta de mi hermano es su patriotismo. Nació con eso y lo aplica 24 horas al día con convicción y carácter.

¿Y qué le disgusta?

Que a veces se emberraca mucho. Él dice que toma goticas y hace yoga, pero tenemos un temperamento fuertecito heredado de mi padre. Él reaccionaba cuando se cometían injusticias con la gente.

¿Quién tiene temperamento más fuerte, el Presidente o Santiago Uribe?

Más temperamento tiene el Presidente, por eso es el Jefe del Estado.

¿Cómo explica su foto con Fabio Ochoa?

Esa fotografía se tomó en un remate de caballos en la finca La Loma, en un acto público donde estaba la Policía. Nunca he estado ni estaré en reuniones clandestinas. Ni con paramilitares, narcotraficantes o guerrilleros. Soy caballista y Fabio Ochoa era uno de los más importantes. Fabito Ochoa fue mi amigo desde la infancia y estuve en ese remate sin prevenciones.

¿Qué pensó cuando se hizo pública la fotografía?

Yo sabía que existía, por eso no sentí nada. Todo el mundo tiene derecho a interpretar las cosas como le parezcan.

¿Y no creyó que era un ataque al Presidente?

Cuando me atacan, sé que al único que persiguen es al Presidente. Tengo la consciencia tranquila.

¿Qué quedó de la relación de su familia con los Ochoa?

Mi padre estudió en la Bolivariana y después se fue al suroeste antioqueño detrás de los caballos. Fue muy amigo de Abelardo Ochoa, de Tulio Ochoa, de Fabio Ochoa. Todo el mundo lo sabe en Antioquia.

¿Pero qué se le vino a la cabeza cuando eligieron a su hermano?

Sentí alegría y dolor. Sentí tristeza porque nuestros padres no tuvieron el privilegio de ver a su hijo cumpliendo con lo que imaginó desde chiquito: ser Presidente

¿Quién sabe más de caballos, el presidente Uribe o usted?

Él es más apasionado, pero de caballos yo vivo más empapado. Él sabe más de montarlos, cuidarlos o ponerlos bonitos.

Si ambos montan caballos de paso fino, ¿a quién se le riega primero el tinto?

A mí, a él no se le riega.

¿Está de acuerdo con otra reelección de su hermano?

Cuatro años son difíciles, ocho son muy difíciles. Doce serían tremendos. Eso depende del pueblo.

¿Pero qué opina usted cómo hermano?

Yo quisiera que, producto de un consenso nacional, se le ampliara el período en dos años para que pudiera consolidar el proceso de paz que lleva a cabo, porque él no insiste en seguridad democrática para hacer la guerra, sino para lograr la paz.

¿Y después de esos dos años qué?

Dios mediante, que ojalá el país no lo reciba ni un corrupto ni un pusilánime.

¿Ha peleado con Álvaro Uribe?

Somos gallitos finos y cuando estábamos pequeños peleábamos. Pero uno va madurando y eso no es bueno. Además yo siempre fui como su mascota. Sus amigos me invitaban a los paseos, pero me llevaban de carga maletas, servidor de aguardiente o calentador del carro.


¿Siente que la gente lo ve más como el hermano del Presidente?

Hay señoras que me dan besos para que se los lleve al Presidente. Lo único que les digo es que sigan rezando para que se equivoque lo menos posible. Algunos de esos besitos me los dan bonitas y otros feas. Como no puedo llevarlos me los trago.

¿Cómo ve a su primo, el ex senador Mario Uribe?

Está en la cárcel producto de las circunstancias del país. Sólo anhelo que salga libre porque podrá tener defectos, pero no creo en las imputaciones que le hacen.

¿Qué tan cercano es usted al senador Mario Uribe?

Somos buenos amigos y compañeros de oficina desde los tiempos de mi padre.

¿Han hecho negocios?

No. Hemos compartido lo de caballos porque él es aficionado a los de paso.

¿En qué se equivocó?

Es que en este país uno nunca sabe con quién está y, como dicen por ahí, de cualquier cañada brinca la liebre o salta el tigre. Uno no sabe si estuvo con alguien con quien no se debió haber rodeado.

¿Cómo ve usted la parapolítica?

Quisiera que la parapolítica fuera tan famosa como la guerrilla política.

¿Qué piensa de la yidispolítica?

Que es un nudo gordo envuelto en un manto de dudas.

¿Cómo ve el enfrentamiento entre el Presidente y la Corte Suprema?

Natural y provechoso para el país porque necesitamos más verdades que mentiras.

¿Qué responde a las denuncias de una masacre en la finca La Carolina o su supuesta participación en un grupo llamado Los Doce Apóstoles?

De eso no quedó nada porque el senador Petro nunca aportó pruebas. Tengo auto inhibitorio en esa investigación y se va a volver preclusión. Mientras existan autoridades, acudiré a ellas para defenderme de extorsiones, chantajes o amenazas porque no estoy dispuesto a dejarme subyugar de varados o bandidos.

¿Quiénes son sus enemigos?

No tengo. No soy monedita de oro para caerle bien a todo el mundo y soy frentero y explosivo, pero no reconozco enemigos.

¿Cuál es su versión del caso ‘Tasmania’?

No conozco a Tasmania. Lo puedo decir bajo la gravedad de juramento. El 10 de septiembre de 2007, Mario Uribe me llamó y me contó que el doctor Sergio González me iba a llevar una carta gravísima. Al día siguiente se presentó y me mostró la carta. Mario Uribe fue quien se encargó de hacerla llegar al Presidente. No sé si personalmente o a través de José Obdulio. Después vino la denuncia del Presidente. Ahora, para extrañeza, después de la extradición de los paramilitares vuelve el tema.

¿Y qué cree?

Nunca pedimos a Tasmania que dijera lo que dijo, él lo hizo por decisión propia. Me parece grave que un magistrado auxiliar de la Corte estuviera consiguiendo testimonios falsos contra el Presidente. Recuerde que antes de Semana Santa, un tal Villalba declaró que el Presidente y yo habíamos organizado una matanza con Carlos Castaño, el general Ospina y el general Manosalva. El Presidente le pidió al Fiscal que averiguara y se comprobó que el general Manosalva ya había muerto en esa época. Por eso no creo en la supuesta retractación de Tasmania. El corazón me dice que alguien que quedó en la cárcel pensó: ‘El Presidente extraditó a los jefes, desbaratemos esto y jodamos al que extraditó’.

¿Por qué ese Villalba sostiene que a usted le decían ‘El Pecoso’?

A quien le decían Pecoso era a mi hermano Jaime. A mi me dicen Carepapa.

¿También sostiene que usted era el jefe de un bloque de las autodefensas en Santa Rosa de Osos?

Eso lo dice Petro, pero hasta él sabe que no es cierto.

¿Cómo recuerda usted a Jesús María Valle?

Sé que fue un prestigioso abogado.

¿Usted conoció al ‘Tuso’ Sierra?

De ese personaje sólo hablo con las autoridades cuando lo requieran.

¿Por qué siempre los dardos le caen a usted?

Porque que soy el único hermano hombre del Presidente. Tengo nombre de apóstol, pero nunca he liderado organizaciones que se llamen Los Doce Apóstoles. Ya rendí versiones en 1996 y en 1999, y no comprobaron nada en mi contra.

jueves, mayo 20, 2010

LOS CRIMENES DEL DAS: EL ACOSO Y AMENAZAS A CLAUDIA JULIETA DUQUE, LA PERIODISTA QUE INVESTIGÓ EL CRIMEN DE JAIME GARZÓN

Después de leer la entrevista que les presento a continuación uno no queda con la duda de que el DAS es un organismo criminal, que los del DAS son unos hijueputas desgraciados que están acabando con la democracia, que nuestras instituciones están en manos de criminales y de que no podemos dejar que esa lacra acabe con Colombia. Y cuando me refiero a lacra hablo de las élites políticas, económicas y de la oligarquía que han usado los organismos del estado para asesinar, amedrentar, reprimir y acosar a quienes luchan por defender la democracia.

La periodista Claudia Julieta Duque fue la primera comunicadora que se tomó el trabajo de investigar el crimen de Jaime Garzón. Muy pronto encontró muchas irregularidades en la investigación llevada a cabo por el DAS, y también muy pronto comenzó a recibir amenazas y a ser víctima de acoso y persecución. Ella y su familia.

Hoy en día sabemos, gracias a la investigación hecha por Claudia, que el DAS estuvo involucrado en el asesinato de Jaime Garzón. Y detrás de ellos, al parecer, altos mandos militares, actuando junto con los paramilitares. Es decir, los que están gobernando a Colombia. Sin embargo hay una esperanza de un país mejor, ésa esperanza está en los agentes de policía y otros funcionarios que protegieron a Claudia Julieta Duque. Es decir, hay miembros de los organismos del estado que aún no se han vendido a la oligarquía asesina, que aún conservan disgnidad y honor por su uniforme. Y también en gente como Claudia Julieta, que no cesó en su lucha por denucniar su caso y lo ocurrido con el crimen de Jaime Garzón. Todo a costa de la verdad y su deber como informadora con Colombia.

Los invito a que lean la entrevista con detalle:

Tomada de El Tiempo.

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CLAUDIA JULIETA DUQUE

ACOSADA Y AMENAZADA POR EL DAS


UN EJEMPLO DE LUCHA Y CONVICCION
POR DEFENDER LA DEMOCRACIA


La mujer a la que no le tembló la mano enfrentarse al DAS empieza a ver la luz al final del túnel

Claudia Julieta Duque ha hecho investigaciones y denuncias sobre derechos humanos en Colombia


Dos galardones internacionales que recibió la periodista Claudia Duque volvieron a llamar la atención sobre su caso, que tiene que ver con los controvertidos seguimientos del DAS.

Esta semana, Claudia Julieta Duque ganó dos premios internacionales de periodismo: uno otorgado por la oficina sueca de Reporteros sin Fronteras, y otro por la International Women's Media Foundation. Ambos reconocen el coraje que les ha puesto a sus investigaciones en el tema de derechos humanos y especialmente en el caso del asesinato de Jaime Garzón, pero, sobre todo, la lucha que ha librado tras las denuncias de persecuciones y amenazas desde el 2001.

En los micrófonos y en los estrados ha dado una paciente batalla para que detener las acciones en su contra, y para que se revele la información que el DAS compiló acerca de ella. Ahora los sucesos parecen girar en su favor: se han hallado pruebas que ratificarían sus denuncias.

Usted ha denunciado que su caso tiene origen en 2001, y que se relaciona con su investigación sobre el asesinato de Jaime Garzón...

En el trabajo que yo hacía, descubrimos que la investigación se había desviado con el fin de dar una falsa ilusión de justicia. Se usaron testigos falsos. La muerte de Garzón es un crimen de Estado, y en tales casos todo el Estado se mueve para garantizar la impunidad.

Sus denuncias indican también que luego se añadieron nuevos motivos a las persecuciones...

A lo del caso Garzón se suma que, tras regresar al país, asumí la coordinación del Congreso Mundial de la Federación Internacional de Derechos Humanos, cuando el Presidente tildaba a los defensores de derechos humanos de "traficantes". Además, estaba yo investigando la infiltración del paramilitarismo en la Fiscalía. Pero el ensañamiento contra mí tiene origen en el caso de Jaime Garzón, y se agrava porque yo siempre supe que el responsable de los ataques contra mí era el DAS, y así lo dije.

¿Qué opinión le merecen hoy los últimos directores del DAS, empezando por Jorge Noguera?

Noguera es un hipócrita. Y además es un presunto criminal. Es un hipócrita porque en 2003, cuando mi situación se agravó, le dirigimos una carta para exigir que cesaran los ataques. Noguera nos contesta y niega que el DAS tenga intención de atacarme. Se reúne con nosotros y nos pide las pruebas. Le entregamos fotos, números de placas.... Y mientras él fingía interés en nuestro caso, seguía la arremetida.

Y sobre Maria del Pilar Hurtado...

Durante su período se reúne conmigo su subdirector, Joaquín Polo, y al igual que Noguera, niega que haya algo contra mí en el DAS, me pide que confíe en él y expresa deseos de ayudarme. El acta de esto hundirá a Polo por encubridor, y por supuesto a Maria del Pilar, su directora. Mientras Polo se reunía con nosotros, las labores de Inteligencia contra mí continuaban.

Andrés Peñate ha tenido una carrera destacada en el gobierno y en la empresa privada. Su imagen no es la misma que la de otros directores del DAS...

Al nombrar directores del DAS, desde Noguera hasta Muñoz, el gobierno ha escogido gente que sabe administrar muy bien la cara de inocente. Hay testimonios comprometedores contra Andrés Peñate, que lo involucran con órdenes contra Piedad Córdoba y Gustavo Petro. Además, creó una "comisión de la verdad" que fue una comisión de mentiras y sólo propuso pañitos de agua.

¿No cree que Muñoz está comprometido con depurar y reformar la institución?

Cuando la Corte Constitucional ordena al DAS entregarme toda la información que tiene acerca de mí, en una sentencia histórica y valiosa, Joaquín Polo niega que la información exista. Y luego Felipe Muñoz entrega la información a la Fiscalía: esto prueba que la información existía, pero Muñoz nunca cumplió la sentencia que ordenaba entregármela. Eso también se llama encubrimiento.

Muñoz habló recientemente sobre el tema en el Congreso...

Él dice que yo he tenido una relación tormentosa y difícil con el DAS. Eso es cierto: me han torturado psicológicamente, me han amenazado, me han interceptado, me han seguido, han elaborado informes sobre mí. Él dice que si el uno por ciento de lo que yo denuncio es verdad, merezco una disculpa. Pues resulta que en mi caso hay la mayor carga probatoria que la Fiscalía tenga en el caso del DAS.

¿Qué instituciones o qué personas funcionaron correctamente en su caso?

Logré sobrevivir gracias a gente que cumplió con su deber de manera correcta. Destaco al coronel de la Policía Luis Alfonso Novoa: me salvó la vida en la peor época de mi caso. Siempre dio la pelea por mí. El patrullero de la Policía Wilson Pérez acompañaba a mi niña todo el tiempo después de las amenazas contra ella. Y lo hizo con gran humanidad: en el colegio, al tiempo que organizaba juegos con los niños, planeaba rutas de evacuación. Fabio Cepeda, un sargento de la Policía que hacía rondas por la casa, confirmó que existían los seguimientos contra mí.

¿Cómo ha actuado la Fiscalía?

Mis denuncias están en la impunidad desde 2001. Incluso el expediente de mi primera denuncia, de mi secuestro, desapareció. La fiscal que tiene ahora el caso está actuando de manera peligrosa: dilata la consecución de pruebas, y, tras solicitar nosotros la declaración de Carlos Alberto Arzayús, ordena que se reciba en el sitio donde está recluido junto con José Miguel Narváez, en una instalación militar. Ahora nos toca a las víctimas ir a donde ellos están recluidos a entrevistarlos. Eso para mí es un nuevo acto de intimidación.

¿Cuáles son sus expectativas de justicia?

Le pedí al Fiscal General que se compulsen copias para investigar al Presidente de la República, por la teoría de que él es el jefe máximo del DAS, y, como tal, por acción u omisión tiene que estar respondiendo judicialmente por lo que sucedió. No en los medios de comunicación sino ante la Justicia, y que sea la Justicia la que determine si es inocente o no.

Con relación a este tema, ¿cuáles son sus expectativas frente al próximo cambio de gobierno?

Creo que si Juan Manuel Santos llega al poder esto va a ser el acabose; va a haber una línea para que esto siga en la impunidad. Mockus por lo menos vende el lema de la legalidad. Con Petro, el gran problema sería que él quiere justicia y verdad, pero está dispuesto a negociar justicia por verdad.

Hecha la salvedad de que nada justifica las mencionadas acciones de persecución, es cierto que un sector de la población ve a las ONG de derechos humanos como simpatizantes o auxiliadoras de la guerrilla. ¿Qué piensa usted al respecto?

Con el rastreo tan microscópico que se nos hizo, si esa teoría fuera cierta, esos supuestos vínculos habrían sido descubiertos y judicializados. Por el contrario ellos hablaban de "sembrar pruebas". Hay un acta de Jorge Noguera y Arzayús donde la queja es que no se han encontrado pruebas.

¿Cómo recibe los premios que le han otorgado recientemente?

Nunca he creído mucho en los premios, pero estos vienen de organizaciones de periodistas, y por tanto son un respaldo fundamental. Los recibo con gratitud y humildad, y se los dedico a mi hija, una víctima inocente.

¿Hacia quiénes siente especial gratitud?

A las directivas del colegio de mi niña por su apoyo; a todos los amigos que nos dieron refugio en sus casas; a las Brigadas de Paz; al pueblo kankuamo, uno de cuyos mamos bajó de la sierra a hacerme una aseguranza; a los medios de comunicación, porque si esto no se hubiera hecho público yo no habría salido con vida; al Colectivo de Abogados; a mi familia; a muchas organizaciones internacionales, y a mis compañeros de Radio Nizkor.

¿Empezará ahora una etapa más tranquila en su vida?

Me gustaría ser optimista. Pero esto sigue pasando.

POR ANDRES MEJÍA V.


CLAUDIA JULIETA: ANIMO, ESTAMOS CONTIGO, ERES UN EJEMPLO
ADELANTE Y CUENTA CON NOSOTROS

martes, mayo 18, 2010

ASI ASESINA CIVILES EL EJERCITO DE COLOMBIA, LIDERADO POR URIBE Y SANTOS

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A continuación presentamos el testimonio de un soldado colombiano, donde cuenta cómo miembros del Ejército de Colombia asesinaban civiles inocentes, para luego presentarlos como guerrilleros, y cómo el Ejército de Colombia está totalmente permeado por el paramilitarismo y el narcotráfico.

Desde generales de Ejército trabajando con narcos y paracos, unidos como compinches y amiguitos (recordemos el caso de los altos oficiales que estuvieron presentes en la fiesta de matrimonio del narco Néstor Caro Chaparro, donde, hay que decirlo, cantó Poncho Zuleta, el cantor de los paras, hoy procesado por paramilitarismo y asesinato) hasta soldados, haciéndole las vueltas a los narcos de los pueblos, todos juntos, al unísono, unidos para asesinar colombianos.

Este es el verdadero rostro de esa institucion corrupta y criminal, de esa máquina de matar inocentes que es el Ejército de Colombia.

Ejército vende patria que capituló ante los gringos, y sobre todo es el rostro del gobierno criminal de Alvaro Uribe Vélez, el narco paraco, una verguenza para nuestra historia.

Después de que lean éste terrible testimonio, publicado en El Espectador, los invito a seguir luchando por un país mejor, a seguir en la lucha por llevar a la cárcel a los Santos, a Uribe y a todos sus secuaces.

¡Adelante, a luchar por un país mejor!.

Tomado de El Espectador.

Un caso más de los mal llamados falsos positivos en el paísConfesiones de un 'positivo'


Por: Redacción Judicial

Dairo Alberto Borja, soldado profesional de un batallón de contraguerrilla, denuncia el crimen de cinco civiles en Lagos del Dorado, Guaviare, que llevó a cabo su compañía.

El descarnado relato que le entregó a la justicia el soldado profesional Dairo Alberto Borja —hoy en el programa de protección a testigos de la Fiscalía— sobre las ‘vueltas’ de uniformados presuntamente corrompidos en alianza con paramilitares en Guaviare, que asesinaron civiles inermes, constituye un nuevo capítulo del escandaloso episodio de los falsos positivos que tanta urticaria genera en el alto Gobierno.

La declaración fue tomada en Villavicencio por un fiscal de Unidad de Derechos Humanos, que investiga el crimen de cinco personas ocurrido en el año 2005 y por el cual cinco soldados están vinculados al expediente. De acuerdo con el uniformado Dairo Alberto Borja, durante años estuvo en un batallón de contraguerrilla que desarrollaba operaciones en Guaviare. Allí fue testigo de un sinnúmero de barbaridades cometidas por quienes decían defender al Estado.

En su relato, Borja narró que el comandante de la compañía Arco, a la cual estaba asignado, era el teniente César Fajardo, quien al parecer tenía relaciones con grupos de autodefensa que se movían en la jurisdicción de Lagos del Dorado. Contó el uniformado que su comandante no combatió el narcotráfico. “En el tiempo en que estuvo la coca reinó en el pueblo”, dijo y añadió que muchas veces se hicieron retenes en los que se cogía droga y que los delincuentes siempre decían lo mismo: “Yo ya hablé con Fajardo”.

Según Borja, se percató de que unos soldados de ese batallón “habían cogido unas vaquitas”, refiriéndose a cinco civiles que fueron retenidos y llevados a una finca en la que permanecieron varios días. Esa operación estaba a cargo de la compañía Arco 1 bajo el mando de un teniente de apellido Collazos; la casa estaba ubicada dentro de una finca coquera que estaba desocupada. El día del crimen, las personas fueron ubicadas en el comedor de la cocina, las sentaron a la mesa, el teniente Fajardo salió de la casa, se llevó el radio a la boca y por éste se escuchó que dijo “Cobra, cobra”. Era la señal para dispararles.

El último de los civiles, natural de Pasto, que estaba encerrado en una pieza del segundo piso lo sacaron de la casa, lo llevaron a la orilla de un monte donde había gente esperándolo y se volvió a escuchar el código “Cobra, cobra”. En adelante vino lo que el teniente Fajardo denominó la ‘legalización’. Al decir del soldado Borja, Fajardo se asomó a la cocina y se asustó porque los disparos hacia los civiles fueron todos en la cabeza “y eso no lo hace ni un francotirador”; se molestó mucho y dijo: “La cagaron”.

Entonces los movieron, los ubicaron en distintas partes de la casa, a uno de ellos le pusieron una tabla por detrás para que estuviera quieto y le dispararon de frente otra vez “para que se pensara que el tiro lo recibió estando parado”. A otro lo ubicaron al lado de las escaleras para dar la sensación de que estaba huyendo. También le dispararon mientras dos soldados lo sostenían de los brazos. A cada uno de los muertos les plantaron armas, con guantes les cogían las manos y “luego las disparaban con las manos de los occisos para que dijeran que fue en un combate”.

Entre tanto, de acuerdo con el soldado Borja, se reportaron al puesto de mando para informar que habían dado de baja a unos guerrilleros, “entonces Fajardo dio la orden de que disparáramos fuerte con todo para que mientras él hablaba por radio sonaran los tiros y se pensara que en realidad había un combate”, se pidió apoyo aéreo y llegaron dos aviones de la Fuerza Pública que dispararon unas ráfagas. La escena se simuló tan bien que se reportó que el combate era con no menos de 20 guerrilleros bien adentro de las selvas del Guaviare.

En su relato, el entonces soldado profesional manifestó que los civiles asesinados fueron llevados a un potrero y luego trasladados a un helicóptero hasta Medicina Legal. Añadió que un general llegó al lugar a supervisar la operación y que por el éxito de ésta le dieron a la compañía Arco 45 días de permiso. Agregó el testigo protegido que antes de asesinar a estas cinco personas los retenidos tenían pesadillas y decían dormidos “no me maten, suéltenme”. Para calmarlos, se robaron una gallina, la fueron a cocinar a esa casa abandonada y hasta jugaron cartas con ellos.

Por eso, escuchó el soldado Borja que varios uniformados le confesaron que matar a esas cinco personas les había dado duro, que eso había sido muy berraco. De cualquier manera, la masacre se consumó, la casa fue lavada por orden del teniente y nada volvió a saberse del episodio hasta que vinieron las delaciones de Borja. Cinco soldados profesionales están vinculados al expediente y la Fiscalía analiza las confesiones de Borja sobre los comandantes de las compañías Arco 1 y Arco 2 del batallón de contraguerrillas número 78 con sede en Guaviare. Borja dice sentirse temeroso por sus confesiones, pero quiere llegar hasta las últimas consecuencias, anunció que sabe de otros 15 falsos positivos y denunció que el teniente Fajardo lo llamó para evitar que hablara.

Por último, relató que nunca se le va a olvidar “cómo le quedó la cabeza a esa gente”, pues se acercó a mirar los muertos y que tiempo después, cuando vinieron las investigaciones, a todos los soldados los reunieron para decirles qué debían declarar, les escribían eso para que no se les olvidara y el objetivo era “que todo el mundo hablara el mismo idioma”. Su confesión hoy es valorada por un fiscal especializado de Derechos Humanos. Sus pesquisas buscan aclarar cómo y por qué a cinco inocentes se les arrebató la vida.